Bolívar Echeverría como teórico del arte

¿Hay una teoría del arte y de la estética en la obra de Bolívar Echeverría? Aunque no la hay en una forma acabada y sistemática, podemos encontrar algunos fragmentos a lo largo de sus libros. Estos fragmentos deberían ser considerados a la hora de realizar un balance de su obra filosófica. ¿Podríamos hablar entonces de un legado que incluye lo estético a su pensamiento político? ¿Por qué hablar de legado y no de un estilo? Porque se trataría de una obra que constituye varios focos de atención sobre determinados problemas que nos preocupan y seguirán preocupando a las próximas generaciones. Sin duda es una reflexión sobre la problemática social de América Latina, una interrogación sobre la praxis política, pero, además, es un enfoque del arte y de la estética fundamentado en Marx.

Bolivar Echeverría


No se trata de un enfoque apoyado en conceptos sustantivos o en categorías rígidas. Como filósofo político y pensador del arte y de la estética, se podría situar también dentro de un marxismo que rompe con la mayoría de las corrientes ortodoxas con sus tesis sobre el determinismo de clase o sobre el sujeto histórico. El legado de Bolívar Echeverría no se reduce a transmitir un enfoque político tradicional del marxismo. Lo más importante es el modo en que replantea la transformación de la sociedad no solo a través de una modernidad alternativa —la del ethos barroco—, sino también a
través del arte y de la estética. En este sentido es importante valorarlo también como un pensador del arte y de la estética en la medida en que nos propone una reflexión original sobre el significado del tiempo, de la fiesta, el juego y la ruptura temporal de la historia.

Para Bolívar, el comportamiento festivo, por su radicalidad, es lo que más se parece alcomportamiento estético. En este sentido, la fiesta, en lo público y en lo privado, es la puesta en acto de una revolución imaginaria, es decir, de una destrucción y de una restauración simultáneas de una configuración concreta de lo humano. O sea que hay una gran afinidad entre los actos festivos y los actos revolucionarios. Pero además, hay una afinidad con las experiencias artísticas y estéticas, aunque, claro, no se puede dejar de advertir una diferencia: en la experiencia estética, no se recurre a las ceremonias, ritos o drogas. En vez de esto, hay recurrencia a los medios propios que nos ofrecen las obras (formas, colores, sonidos, etc.).

Según Bolívar Echeverría, hay tres técnicas, lenguajes o ejes que forman el sistema de las artes: el eje de la palabra (poesía, drama), del cuerpo (música, danza) y del espacio (arquitectura,pintura, escultura). Estos tres ejes funcionan de manera articulada en la medida en que equivalen a la ceremonia festiva, hecho que incluye todas las expresiones del cuerpo y del alma. Lo que Bolívar parece indicarnos es que la fiesta, como integración y ruptura, se relaciona con lo que Wagner planteaba como drama escénico.

Ciertamente estamos ante una obra total que alude a la ópera como síntesis de las palabras y los sonidos. Lo que tenemos entonces en la teoría estética de Bolívar es una concepción de lo estético como integración de las artes. Esto significa que la poesía, la pintura o la música son experiencias estéticas particulares:

Bolívar Echeverría

“Cada una de las artes está obligada, así, a deformar la figura perfecta de lo que debería ser una traducción completa, como drama escénico global, de la ceremonia festiva; está obligada a hacerlo porque tiene que elegir uno de los ejes de simbolización, el espacial, el temporal o el de la palabra, para desarrollar su propuesta de experiencia estética”. (Echeverría, 2010a, p. 187)

O sea que Bolívar Echeverría admite que cada arte pueda funcionar autónomamente, aunque esto suponga necesariamente subordinar a las otras. Según esta teoría, hay que diferenciar también la ciencia, el mito y la poesía. La ciencia no excluye lo lúdico ya que posee creatividad, pero lo que la diferencia del mito y de la poesía es su modo de hablar del mundo en términos fríos, lógicos y referenciales. El mito equivale a la ruptura festiva en tanto constituye un modo de hablar vinculado a las ceremonias y los ritos. No se caracteriza por un hablar frío sino caliente, se relaciona con los cuentos y las leyendas, es decir, con lo mágico y con lo religioso. El discurso poético se vincula con el mítico, la poesía trabaja el mito como un trasfondo pleno de sentido. Así como el arte solo revela lo que es cuando se lo pone en referencia a la fiesta, así también el discurso poético no puede entenderse sin el discurso mítico.

Bolívar Echeverría

Para terminar de explicar y valorar la concepción del arte y de la estética de Bolívar Echeverría debemos señalar que en su investigación desembocó en el ethos barroco, es decir que se vincula con una teoría de la cultura más que con una teoría del barroco como estilo artístico latinoamericano, se dedicó a investigar el significado del barroco en general. La importancia de autores como Henrich Wölfflin (1968), Wilhelm Worringer

y otros fue que, por vez primera en la historia del arte europeo, se comienza a ver el barroco de otra manera, no como un arte inferior desde el punto de vista estético. Desde esta perspectiva se podía contraponerlo al arte clásico como un arte con rasgos originales (predominio de lo dinámico, del color sobre el dibujo, de la parte al todo, etc.). Pero de esta justa valoración del valor estético del barroco no se podía deducir que podía estudiárselo solo en su aspecto formal.

De ahí que no fue difícil para Bolívar colocar su mirada en el barroco latinoamericano donde resaltaba sus aspectos extraartísticos y extraestéticos.

Había que entender entonces que lo barroco no se reduce a la concepción ornamental.Si bien es cierto que hay un exceso de ornamentos, esto no significa que sea puramentesuperfluo o decorativo.

Lo propio del barroco es justamente este exceso o teatralización, y lo que debe entenderse por ello es un modo diferente de representación.

Además de T. Adorno (1980), se basa en Heidegger quien llamaba la atención sobre el hecho de que debemos cuidarnos de no caer en una concepción epistemológica de la verdad como correspondencia. De manera similar, señala Bolívar que, si bien encontramos relación entre la imagen y el objeto, entre lo representado, hay que concebir el barroco como algo que se relaciona más con la ficción. Lo barroco es una puesta en escena absoluta, es decir, una representación radical pero dentro de la pura ficción. Y es que en efecto, lo barroco no es otra cosa que una transfiguración imaginaria

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