
Giovanna Rivero es autora del libro Tierra fresca de su tumba, que reúne cuentos de tipo fantástico. Lo primero que nos llama la atención de esta autora es la separación que hace entre lo fantástico y la ciencia ficción ¿en qué se diferencian?
Como dice Tzvetan Todorov, lo fantástico se diferencia de la ciencia ficción en que esta última tiene bases sobrenaturales como los robots, seres extraterrestres, etc. El lector reconoce aquí su naturalidad; en el género fantástico en cambio sucede lo inverso, es decir, que se trata lo natural como un sueño. Esta naturalidad no tiene nada que ver con lo real.
Aquí no se trata de entrar en esta polémica sino de ocuparnos sólo de algunos cuentos donde se puede encontrar huellas de autoficción, aunque de una manera más indirecta como proyecciones del yo en personajes diversos que pueden ser imaginarios como el diablo. Así en el cuento “Mansedumbre” Giovanna Rivero configura un personaje, Elise, una joven que es violada por Joshua Klaussen, un miembro de una comunidad menonita, en la localidad de Monitoba., en Santa Cruz, Bolivia. Al principio la joven no entiende la causa de su violación hasta que se da cuenta de que hubo otras que sufrieron lo mismo. A todas ellas se les hace creer que las violaciones son obra del diablo. Quienes difunden estas creencias son el padre de Elise y el pastor Jacob. Un día aparece un indígena que para hacer justica invoca la necesidad de hacer sacrificios a la Pachamama. Y así arroja al pozo al violador de Elise, quien agradece el sacrificio como un acto de reparación. Podemos interpretar este cuento como un choque entre dos visiones culturales opuestas (la de los menonitas acaparadores de tierra y la de los indígenas que no renuncian a sus tradiciones de lucha desde la época de la revolución de 1952).
En el cuento “Piel de asno” Giovanna Rivero nos habla de una niña y su hermano que migran con su tía a Canadá. Desde ahí la niña reflexiona sobre Bolivia como una “patria inventada” o “una enfermedad”. La tía es alcohólica, el hermano planea fugarse. Viven en una reserva indígena (con los metis) y aunque son blancos son tratados como parte de la comunidad. Tiempo después, mientras espera que le han una cirugía en el cerebro, la niña que cuenta su historia al padre Jeremy en un auditorio de los Hermanos del Templo Mayor. Dice que sus padres murieron en un accidente en los Yungas. La tía Anna es francesa. Un día en la comunidad los metis humillan a los hermanos en un ritual Asesinan al hermano. Ella se marcha a Estados Unidos dedicándose a cantar gospel.
En otro cuento “Hermano ciervo” una pareja de bolivianos está en un país extranjero sobreviviendo a base de prestar sus cuerpos para realizar experimentos. Así esperan juntar dinero para pagar su boleto de retorno a la patria. Aparece un ciervo.

El cuento parece un aviso ante la inminencia de la muerte. Lo que conmueve aquí es ver cómo los inmigrantes alquilan sus cuerpos para sobrevivir en una sociedad muy tecnologizada y totalmente deshumanizada.
El cuento “Pez, tortuga y buitre” es la historia de Elias Amador que cuenta a la madre de su amigo las circunstancias de su muerte. Le dice que ocurrió en un naufragio, junto con otros inmigrantes; él sobrevivió más de 400 días pero no así el amigo (por una supuesta debilidad física). La madre no se convence hasta que logra hacerle confesar la verdad: ¡se lo comió para sobrevivir! ¿Es un cuento sobre el hambre extremo que lleva al canibalismo? También se puede interpretar como una forma del género fantástico donde lo extraño (lo siniestro, el horror, se introduce en lo real). Según la teoría de Freud el sentimiento de lo extraño se asocia a una imagen del horror vivida de la infancia, así lo extraño cumple una de las condiciones de lo fantástico: la descripción de ciertas reacciones como el miedo. Se relaciona únicamente con los sentimientos de las personas y no con un acontecimiento material que desafía la razón.
Y por último, el cuento “Cuando llueve parece humano” Giovanna Rivero relata la vida de las señora Keijo, una mujer japonesa que vive en Bolivia, en Santa Cruz. Trabaja haciendo origami. Se dedica al cuidado de sus plantas. Alquila una habitación a una estudiante, Emma. Tiene una hija Hiromi, que se siente más boliviana que japonesa. La señora Keijo perdió a su marido que era relojero hasta que murió de cáncer, por lo que vive en permanente melancolía, es decir, que vive en un mundo poblado por fantasmas.