Rodrigo Hasbún: narrativa boliviana contemporánea y memoria

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El escritor boliviano Rodrigo Hasbún es autor de una novela Los años invisibles (2020) y de  algunos cuentos como “Álbum” (2006) además  de Los días más felices (2011). Tal parece que la novela es una continuación de la temática de los cuentos alrededor de la vida de colegio. Hay un tema recurrente: la vida en Cochabamba en los años 90, vida que se evoca desde 2020. En estos relatos se plantea el tema de la memoria como ruptura radical del vínculo entre el presente y el pasado sin ninguna posibilidad de que pueda reestablecerse.

El punto de partida es la salida de Bolivia  como de un edén hacia el infierno (representado por la vida en las ciudades extranjeras). Se trata de la experiencia de un grupo de alumnos de secundaria.

            Después de 21 años cuando algunos se reencuentran en el extranjero, su vida ya se ha transformado y el recuerdo de los años pasados es un tormento, nunca una tranquilidad. Y es que en efecto la migración confirma la imposibilidad de retorno a esos años invisibles cuando todo parecía transparente y sencillo. 

En otro cuento Álbum (2006) hay un argumento similar cuando Alejandra soñaba con ser una escritora. Ella vivía una sexualidad libre. Su novio se va pronto del país.  La estructura narrativa tiene la forma de un diario; día a día el novio describe su vida en sus años juveniles junto a Alejandra. En Los años invisibles, detrás de Alejandra construye otro personaje a la que llama Andrea. El tema es el mismo, la ruptura del vínculo entre el pasado y el presente. Lo que interesa es la relación entre la memoria y el olvido.

Los años invisibles tiene como contexto el gobierno de Sánchez de Lozada en los años de 1993 a 1997. La novela trata fundamentalmente de dos historias: la de Ladislao y Joan y la de Andrea y Humberto, Andrea siendo adolescente tuvo un embarazo.

En la otra historia Ladislao era un aspirante a director de cine, Joan era su profesora de inglés. Ladislao quiere ser el mejor cineasta de Bolivia pero tiene miedo. Aquí escuchamos la voz de Rodrigo Hasbún convertido en un personaje más de la novela haciendo comentarios como el siguiente: “Lo que les espera a ellos, lo que serán y dejarán de ser, lo que querrán ser y nunca serán. El futuro que quizá sea un poco cruel y despiadados con algunos” (Hasbún, 2011, 70).

Rodrigo Hasbún construye un contexto donde prevalece la tradición local. Se trata de una ciudad mágica, que solo aparentemente es una ciudad muerta y que tiene vida propia. Una noche Ladislao y Joan se meten a la fuente de agua de la plaza Colón: “Son cuerpos que están vivos en una ciudad que después de todo quizá no esté tan muerta, aunque no haya nadie en la 171 plaza, ni siquiera vagabundos o cleferos o ladrones” (Hasbún, 2020:53).

Esta referencia indica cómo en los años 90 era un gran peligro salir a la calle. Aun así, estos personajes están enamorados Se niegan a pensar en el futuro presintiendo una cadena de sucesos trágicos. Vivian felices hasta que después de la muerte de Humberto, Joan se fue a vivir con su familia a Estados Unidos. Ladislao intentó buscarla, pero nunca la encontró. Vivió vagando por las ciudades gringas, en busca de trabajo o algo para darse un sentido y acabó con su vida tirándose de un rascacielos. La idea básica es aquí la representación del pasado a través de la metáfora de la visibilidad.

Tanto Los años invisibles como Los años más felices la vida invisible simboliza aquella época, cuando se vivía en el otro lado de la realidad, como en el “club de la serpiente” en Rayuela. Lo invisible representa la realidad ilusoria mientras que lo visible la realidad cuando se borra el pasado y aquellos años felices; es lo que no se quiere ver porque representa el dolor y la muerte.

 En algunos cuentos de Los años más felices encontramos datos reveladores que nos permiten comprender el modo en que Hasbún ha desarrollado esta poética de lo invisible: en “El fin de la guerra”, Julián (o Rodrigo Hasbún) rememora la intensidad de su amor por Luisa cuando junto a su hermano recorren una ciudad europea (donde había campos de concentración). En “Huida” se trata de un adolescente que en medio de las disputas entre su padre y su madre ve morir a su abuelo, hecho que le ocasiona un motivo para irse (sabemos que Rodrigo tuvo abuelos que emigraron de Palestina a Bolivia). La muerte del abuelo tuvo que ser entonces un hecho significativo. Otro motivo fue su alejamiento de una mujer rusa con la que estableció una breve relación amorosa: “me puse a vivir con la rusa y mis padres nunca lo supieron. Siete meses más tarde, más pronto de lo que nadie hubiera imaginado, ya sin ella y un poco huyendo de ella y de su tristeza y de su hija, me fui del país” (Hasbún, 2011,104). Esta mujer rusa se parece a Joan, la profesora de inglés.

Lo que resulta curioso es que estas experiencias de intensos enamoramientos y de primeros contactos eróticos constituyen “el principio” de algo importante, el principio de todo lo que después será imposible de olvidar: “El principio está ahí. El principio de los días más felices y de los días más abrumadores. El principio de la crueldad y de la entrega, de todo lo que sucede una sola vez” (Hasbún, 2011, 53). Aquí podemos aplicar el concepto de autobiografía como movimiento retroactivo: el rumbo autobiográfico es el mismo: mediante una especie de movimiento retroactivo trata de volver a trazar. la historia de su vida, de captar sus episodios centrales, los momentos fulgurantes a partir de los cuales se elabora el yo.

Lo que “sucede una sola vez” tiene un contexto o una situación particular, puede ser una excursión, un viaje de promoción o la visita a un burdel. Julián se dedica a filmar todo, porque se va a olvidar; cree que es una oportunidad para confesar los pecados reales e imaginarios. Así filma a sus compañeros como Ladislao, Arrázabal, Mario (el galán del curso) Moisés, las Marianas (la mayor y la menor), el enano Fernández, la “brujita” que se acostaba con todos, etc. Podemos decir entonces que la ficción en la obra narrativa de Rodrigo Hasbún no depende de sucesos verificables, sino de la articulación de esos sucesos almacenados en la memoria reproducidos mediante la evocación poética y su verbalización.

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