¿Quién es Han Kang? Nació en Corea del sur. Aunque creció en un ambiente familiar de escasos recursos económicos, tuvo abundancia de libros. Desde niña se acompañó de esos libros que para ella significaban ventanas indispensables para entrar a otros universos. Así se fue formando y desarrollando como escritora con un estilo potente y original (más en el contenido que en la estructura formal).
Su obra literaria contiene un alto valor social en cuanto nos permite conocer otra visión de la vida como rechazo a un modelo de sociedad puramente consumista. También posee un alto valor artístico y estético en la medida en que recurre al modo de narrar polifónico (modo que como dijo Mijail Bajtin, se desarrolla de manera implícita en la obra de Dostoyevski). Este modo narrativo también se desarrolla en La vegetariana, en sus tres capítulos. En el primero la narración se realiza desde el punto de vista del marido de una mujer llamada Yeong-hye, en el segundo, de su cuñado y, en el tercero, de su hermana. A lo largo de estos capítulos se entremezclan los sueños con la vigilia, lo real con lo fantástico.
Lo bueno de esta escritora no sólo consiste en la forma en que nos deja escuchar las voces de personajes con sus visiones opuestas de la vida , sino también que nos hace sentir sus emociones, sentimientos y pasiones. Esta estructura narrativa se presenta en otra de sus novelas La clase de griego donde lo que importa no es el aprendizaje formal o gramatical de esa lengua, sino más bien los sonidos que hacen despertar nuestros afectos más profundos. Lo importante no es aprender la sintaxis sino más el significado profundo de las palabras en cuanto aluden a una realidad que se vive intensamente. En este vínculo del lenguaje con la vida reside quizá la mayor herencia de la cultura occidental
En este punto quizá sea importante señalar que la obra de Han Kang como la de Murakami se puede interpretar también desde sus vivencias y experiencias en la cultura occidental. No es casual que, así como la obra de Murakami abundan las referencias al jazz, al rock o a la ópera clásica, etc, tampoco la obra de Kang se reduce a la tradición asiática, aunque para comprenderla mejor no está demás tener nociones de esa tradición (por ejemplo su concepción del cuerpo y de la trascendencia) ¿Cuál es la interpretación de su obra en Corea del Sur? Por supuesto que no es la misma que en Europa o en América Latina.

La vegetariana, trata de la vida de Yeong-hye, que en principio tiene una vida normal, vive con su marido, pero poco a poco va rompiendo sus ataduras. Se niega a comer y se convierte en una planta. Lo que desea es exponerse a los rayos del sol y únicamente vivir así por fotosíntesis.
Cuatro interpretaciones de La vegetariana
Con un lenguaje directo, sin pelos en la lengua, la escritora sudcoreana, describe escenas que nos sacan del mundo ordinario y nos llevan a explorar otras realidades como aquel bosque profundo por el que flota el cuerpo de Yeong cuando se ha diluido. La riqueza de esta novela está en el hecho de permitirnos diversas interpretaciones como las siguientes:
- La interpretación feminista, como una crítica radical al machismo, crítica expresada en su negativa a ser un objeto dominado por los hombres, tanto del marido como del cuñado.
- La interpretación ontológica, es decir, que más que una vegetariana en sentido comercial (como un simple asunto de cambio de dieta) que se niega a comer carne y por tanto desprenderse de un tipo de vida carnívora, se trataría de un problema ontológico, es decir, de la búsqueda de otra forma de vida o de otro modo de ser relacionado con sentimientos y emociones conectados en un ámbito espiritual.
Según esta interpretación la vida vegetariana tendría como base el “cuidado de sí”. Como dirían Michel Foucault y Giorgio Agamben, se trata más que nada de una preocupación por la ética, por la salud del cuerpo pero sin reducirlo a la biología o a la biopolítica.
- La interpretación mística. En la medida en que Yeong rompe sus ataduras con la realidad ordinaria, no quiere dejar tranquilamente este mundo (a través del suicidio, entre otras múltiples maneras de morir con honor). Esto se ve en el tercer capítulo cuando Yeong yace intubada y moribunda en el hospital, y cuando no basta el cuidado de su hermana, no parece haber otra salida.
Sin embargo, al final, cuando Yeong abandona la presión corporal y se convierte en una nube que flota y se pierde en la profundidad de un bosque, nos abre la posibilidad de otra interpretación que podría ser de naturaleza metafísica, mágica o mística. Y esto es así porque no se trata de un proceso de muerte biológica normal a causa de la abstención total de alimentos, sino más bien de un desprendimiento corporal (como liberándose de una cárcel física) para encontrarse con la Nada, una Nada que lo es Todo porque representa una entrada simbólica a otra realidad más verdadera (como en el mundo de las Ideas de Platón).
4) La interpretación poshumanista. Lo poshumano no significa necesariamente inhumano sino más bien otra forma de vivir que anhelan las nuevas generaciones más preocupadas por resistirse a los efectos tóxicos de la socialidad. Como en el caso de Yeong, se trata de una alternativa de desconexión absoluta con los otros para evitar la explotación sexual y contaminación de su cuerpo. Esta desconexión supone optar por una vida inoperosa, es decir, de completo aislamiento social, pero ¿se puede vivir aisladamente? Para los filósofos como Heidegger resulta imposible ya que el ser en el mundo significa principalmente ser con los otros. El filósofo alemán deduce que lo animal según las investigaciones del biólogo Jacob von Uexküll el organismo “no es algo en sí mismo que luego además se adapta, sino al contrario, el organismo adapta a sí en cada caso un medio circundante determinado.” Lo extraño o de esto es que Heidegger no llega a extraer las consecuencias de dicho planteamiento que le hubiera obligado a revisar su teoría desarrollada en Ser y tiempo.