Han Kang, Premio Nobel 2024: poética del cuerpo y la memoria

Han Kang, Premio Nobel de Literatura 2024
nobel

Samuel Arriarán

¿Quién es Han Kang, premio nobel 2024? Nació en Corea del sur. Aunque creció en un ambiente familiar de escasos recursos económicos, tuvo abundancia de libros. Desde niña se acompañó de esos libros que para ella significaban ventanas indispensables para entrar a  otros universos.  Así se fue formando y desarrollando como escritora con un estilo potente y original (más en el contenido que en la estructura formal).

Su obra literaria contiene un alto valor social en cuanto nos permite conocer otra visión de la vida como rechazo a un modelo de sociedad puramente consumista. También posee un alto valor artístico y estético en la medida en que recurre al modo de narrar polifónico (modo que como dijo Mijail Bajtin, se desarrolla de manera implícita en la obra  de Dostoyevski).  Este modo narrativo también se desarrolla  en  La vegetariana, en sus tres capítulos. En el primero la narración se realiza desde el punto de vista del marido de una mujer llamada Yeong-hye, en el segundo, de su cuñado y, en el tercero, de su hermana. A lo largo de estos capítulos se entremezclan los sueños con la vigilia, lo real con lo fantástico.

Lo bueno de esta escritora no sólo consiste en la forma en que nos deja escuchar las  voces de personajes con sus visiones  opuestas de la vida , sino también que nos hace sentir sus emociones, sentimientos y pasiones. Esta estructura narrativa se presenta en otra de sus novelas La clase de griego donde lo que importa no es el aprendizaje formal o gramatical de esa lengua, sino más bien los sonidos que hacen despertar nuestros afectos más profundos. Lo importante no es aprender la sintaxis sino más el significado profundo de las palabras en cuanto aluden a una realidad que se vive intensamente. En este vínculo del lenguaje con la vida reside quizá la mayor herencia de la cultura  occidental.

En este punto quizá sea importante señalar que la obra de Han Kang como la de Murakami se puede interpretar también desde sus vivencias y experiencias en la cultura occidental. No es casual que, así como la obra de Murakami abundan las referencias al jazz, al rock o a la ópera clásica, etc, tampoco la obra de Kang  se reduce a la tradición asiática, aunque para comprenderla mejor no está demás tener nociones de esa tradición (por ejemplo su concepción del cuerpo y de la trascendencia) ¿Cuál es la interpretación de su obra en Corea del Sur? Por supuesto que no es la misma que en Europa o en América Latina.

La vegetariana, trata de la vida de Yeong-hye, que en principio tiene una vida normal, vive con su marido, pero poco a poco  va rompiendo sus ataduras. Se niega a comer y se convierte en una planta. Lo que desea es exponerse a los rayos del sol y únicamente vivir así por fotosíntesis.

Cuatro interpretaciones de La vegetariana

Con un lenguaje directo, sin pelos en la lengua, la escritora sudcoreana, describe escenas que nos sacan del mundo ordinario y nos llevan a explorar otras realidades como aquel bosque profundo por el que flota  el  cuerpo de Yeong cuando se ha diluido. La riqueza de esta novela está en el hecho de permitirnos diversas interpretaciones como las siguientes:

  1. La interpretación feminista, como una crítica radical al machismo, crítica expresada en su negativa a ser un objeto dominado por los hombres, tanto del marido como del cuñado.
  • La interpretación ontológica, es decir, que más que una vegetariana en sentido comercial (como un simple asunto de cambio de dieta) que se niega a comer carne y por tanto desprenderse de un tipo de vida carnívora, se trataría de un problema ontológico, es decir, de la búsqueda de otra forma de vida o de otro modo de ser relacionado con sentimientos y emociones conectados en un ámbito espiritual.

Según esta interpretación la vida vegetariana tendría como base el “cuidado de sí”. Como dirían Michel Foucault y Giorgio Agamben, se trata más que nada de una preocupación por la ética, por la salud del cuerpo pero sin reducirlo a la biología o a la biopolítica.

  • La interpretación mística. En la medida en que Yeong  rompe sus ataduras con la realidad ordinaria, no quiere  dejar tranquilamente este mundo (a través del suicidio, entre otras múltiples maneras de  morir con honor). Esto se ve en el tercer capítulo cuando Yeong yace intubada y moribunda en el hospital, y cuando no basta el cuidado de su hermana, no parece haber otra salida.

Sin embargo, al final, cuando Yeong abandona la presión corporal y se convierte en una nube que flota y se pierde en la profundidad de un bosque, nos abre la posibilidad de otra interpretación que podría ser de naturaleza metafísica, mágica  o mística. Y esto es así porque no se trata de un proceso de muerte biológica normal a causa de la abstención total de alimentos, sino más bien de un desprendimiento corporal (como liberándose de una cárcel física) para encontrarse con la Nada, una Nada que lo es Todo  porque  representa una entrada simbólica a otra realidad más verdadera (como en el mundo de las Ideas de Platón).

4) La interpretación poshumanista. Lo poshumano no significa necesariamente inhumano sino  más bien otra forma de vivir que anhelan las nuevas generaciones más preocupadas por resistirse a los  efectos tóxicos  de la socialidad. Como en el caso de Yeong, se trata de una alternativa de desconexión absoluta con los otros para evitar la explotación sexual y contaminación de su cuerpo.  Esta desconexión supone optar por una vida inoperosa, es decir, de completo aislamiento social, pero ¿se puede vivir aisladamente?  Para los filósofos como Heidegger resulta imposible ya que el ser en el mundo significa principalmente ser con los otros. El filósofo alemán deduce que lo animal según las investigaciones del biólogo Jacob von Uexküll el organismo “no es algo en sí mismo que luego además se adapta, sino al contrario, el organismo adapta a sí en cada caso un medio circundante determinado.”  Lo extraño o de esto es que Heidegger no llega a extraer las consecuencias de dicho planteamiento que le hubiera obligado a revisar su teoría desarrollada en Ser y tiempo. La consecuencia sería replantear la idea de que el Dasein pudiera existir sin contexto (idea totalmente inadmisible por Heidegger).

Giorgio Agamben pone por ejemplo la garrapata, un animal que sobrevivió en un laboratorio durante dieciocho años:

En 1929, mientras preparaba su curso, Heidegger no podía conocer la descripción del mundo de la garrapata, un dato que falta en los textos a los cuales  él se refiere y que es introducido por Uexküll en 1934. Si hubiese podido conocerla, quizá se habría interrogado sobre los dieciocho años que la garrapata  sobrevive en el laboratorio en absoluta ausencia de sus desinhibidores. El umbral animal puede efectivamente suspender la relación inmediata con su ambiente, sin por esto dejar de ser un animal ni volverse humano. Quizá la garrapata custodia un misterio del simplemente viviente con el cual ni Uewküll ni Heidegger estaban preparados para medirse (Lo abierto: 130).

La conclusión de Agamben es que no se trata ahora de postular que lo animal sustituye a lo humano sino  más bien de que estamos ante una nueva forma de comprensión más acorde con la realidad.  Por eso caracteriza  como “lo abierto” esta situación donde se plantea  una interacción donde el ser que parece cerrado en realidad está siempre abierto.

La intertextualidad

Para comprender bien estas interpretaciones, habría que subrayar que no debemos limitarnos a observar sus referentes con la realidad. Hay que tomar en cuenta que la literatura tiene su propia lógica que no necesariamente se basa en lo real (objetivo de la literatura realista). La obra narrativa de Han Kang puede interpretarse a partir de los conceptos básicos de la teoría literaria, como la diégesis, que alude  al elemento propio de la ficcionalidad. Por ejemplo cuando un personaje de Woody Allen abre su ropero y se encuentra con Madame Bovary. Ella no es real sino un ser ficticio creado por Gustave Flaubert. Esto lo sabemos y así entramos a la ficción o nivel diégético.

Dicho con otras palabras, lo propio de todo texto literario es su conexión con la ficción o intertextualidad, esto significa que lo estético  tiene su propia autonomía.  ¿Cuáles son los referentes estéticos de Han Kang? Según lo que ella misma ha expresado, uno de ellos es Borges. En efecto, hay intertextos como “El inmortal”, cuentos donde Borges ha señalado que la vida mortal puede significar también algo benéfico. Por eso es que  Yeong  ya no quiere vivir y anhela la muerte como algo positivo.

Otra fuente de intertextualidad puede ser también lo que la autora no cita, por ejemplo algunos cuentos de Guadalupe Nettel como “Bonsai”, que trata de una mujer llamada Midori,  que quiere convertirse en una enredadera. Ella no quiere ser sino que ya es una enredadera y vive como tal apoderándose de la vida de su marido:

Una noche, después de una pesadilla que no recordaba, me desperté sobresaltado. La luna casi llena se filtraba por el shoji, tiñendo la habitación de una luz azulada. El cuerpo de Midori estaba prácticamente encima del mío, profundamente dormida y respirando tranquilamente. Sus piernas y brazos rodeaban los míos como ramas de hiedra o madreselva. Y así supe que mi mujer era una enredadera, suave y brillante. Por eso a ella le gusta tanto la lluvia , pensé, mientras que a mí no la soporto . Me quedé allí tumbado pensando en Midori durante varios minutos, en su manera silenciosa de infiltrarse en cualquier espacio y apoderarse de mi vida (Guadalupe Nettel, “Bonsai”)

Conclusión

Han Kang posee un lenguaje narrativo directo, crudo y muy potente. No tiene reparos para describir un tipo de sociedad dominada por valores materiales. Se enfrenta a los temas y problemas sociales sin ocultar su posición política, que se expresa cuando al inicio Yeong se niega a ser instrumentalizada, a convertirse en un cuerpo útil y productivo para la sociedad. De esta inoperosidad pasa luego a expresar una acción de profanación contra todos los códigos de   las instituciones sociales, negándose a comer y finalmente morir convertida en una planta y una nube que se pierde en un bosque.

 Su estilo literario es bastante provocativo ya que mezcla lo real con lo fantástico, la vida normal con la vida onírica,  lo que le permite no caer en modelos realistas clásicos. Al mismo tiempo que permite a sus personajes como Yeong  separarse totalmente  de la realidad cotidiana, nos invita a entrar a un mundo imaginario donde todo es posible, en un espacio utópico donde todo puede suceder, desde transfigurarse en plantas o sustancias puramente espirituales. Es un estilo que desde la mirada occidental podría caracterizarse como “surrealista” o si se prefiere, metafísica, mítica o mágica. Pero habría que conocer más su contexto histórico y cultural.  Lo que haría falta comprender es por ejemplo, si hay una analogía entre el mundo de las ideas de Platón con la concepción del alma y lo divino en la tradición cultural de los países como Corea.

Lo que queda claro es que no hay ni puede haber una sola interpretación de su obra. Las posibles interpretaciones señaladas anteriormente podrían incluso ser complementarias, es decir, que no se anulan unas a otras. Esto significa que podemos aceptar que tenga validez una interpretación  y no necesariamente ser contradictoria con otras por muy diversas que sean. Y esto es así porque en la actualidad aceptamos que el valor de una obra literaria no está en el unívocismo sino en su ambigüedad y posibilidad de múltiples lecturas.

Han Kang, una escritora audaz, sumamente inteligente, creadora de una literatura que no quiere evadirse de la realidad (como la mayor parte de la actual literatura light que circula en el mercado editorial). Gracias al Premio Nobel podremos conocer ahora toda su producción literaria y apreciar así el modo diverso en que se experimenta la vida  en países tan lejanos y extraños como Corea del Sur.EditarHan Kang: Premio Nobel 2024

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