La educación en la posmodernidad

La educación no ha escapado de los efectos de la posmodernidad despojándola de fundamento. Se dice que ya no hay proyecto ni progreso histórico.  No hay emancipación ni trascendencia alguna. Si la modernidad ha fracasado es porque ha llegado a su fin.  Si la idea de pedagogía es sustancial a la idea de modernidad estamos entonces ante el fin de la modernidad y de la educación.

Todos los valores de la pedagogía moderna parecer haberse acabado. Ya no hay otro ser que la pura presencia, el ser no trasciende los entes porque admitir tal trascendencia supondría aceptar la realidad del Absoluto o de lo suprasensible y ello no es posible en la filosofía de la posmodernidad. De ahí que el ser no posea estructuras estables. El pensamiento no puede fundarse porque no hay fundamento. Y si no hay fundamento la educación no tiene ningún sentido.

La educación posmoderna ha invadido la educación formal e informal. Los curriculums escolares, los proyectos educativos y las leyes o reformas se basaban en la razón moderna, en sus ideales de progreso y emancipación. La ideología posmoderna niega todo ello incluso la idea misma planificación, control o evaluación.

De tal manera que hoy nos encontramos en una situación paradójica. La escuela es moderna y los  alumnos son posmodernos (igual que los padres que son modernos mientras que los hijos son posmodernos).

educación

En el plano más general del conocimiento según los filósofos posmodernos al fracasar la ilustración y al no haber ya ciencia posible, lo que la educación debe hacer es únicamente transmitir lenguajes o comunicar tecnologías (independientemente de los contenidos) Lo que antes aportaba el humanismo  será vivido tecnológicamente. La cultura ya no es reflexión sino algo para vivir.

Los procedimientos en que se asentaría el sistema de educación basado en las nuevas tecnologías serían:

  • Interactividad,. A través de tecnologías  con capacidad de respuesta alumno-máquina
  • Movilidad fuera de la escuela.
  • Globalización o  educación sin fronteras ni diferencias

De todos los rasgos que se puedan citar quizá el rasgo más importante a mi juicio es el rechazo a planteamientos ontológicos, es decir, a todo planteo que reclame un fundamento para la educación. Debemos subrayar de nueva cuenta entonces de que esta supuesta ausencia de fundamento en la educación constituye su rasgo más grave en la actualidad.

El lema de la posmodernidad Dios ha muerto no equivale a la muerte de Dios sino a la muerte de todos los valores o concepciones de lo suprasensible, el mundo de las ideas de Platón o del ser trascendente. La muerte de Dios significa ontológicamente que el ser es ente, que el ser es lo que aparece, que el ser es superficie.

La muerte de Dios es la muerte del hombre, del sujeto moderno. Ya no es posible volver a situar la realidad como punto de partida de nuestras indagaciones. Se liquida de un solo plumazo  el cartesianismo, el sujeto trascendental kantiano e incluso el sujeto absoluto de Hegel. El sujeto epistemólogico de la modernidad queda superado en las nuevas filosofías posmodernas por la idea de sistema de Luhmann o la idea de estructura de Foucault.

De manera tal que en la posmodernidad hay aparentemente varias filosofías de la educación pero lo que parece haber triunfado es aquella que se identifica con el triunfo de la técnica. En el momento actual parece incuestionable el tipo de política (que por cierto se confunde con el neoliberalismo) y que postula el futuro de la educación como desarrollo tecnológico.

La educación bajo el efecto tecnológico deberá transformarse a fin  de que los nuevos modelos del sistema educativo se adapten a las necesidades y condiciones de la nueva sociedad posmoderna

Una educación para el cambio  implica desarrollar la individualización ya que las  soluciones adaptativas residen únicamente en  los recursos intelectuales del sujeto, más que en estrategias modelos, o valores externos (que ya no funcionan porque se han convertido en «metarelatos» según la definición de Jean Francois Lyotard)

Se trataría en cambio de impulsar una escuela abierta, flexible e integrada con las necesidades de la sociedad (a su vez la sociedad se incluye y se integra a la escuela). La escuela sería solo fuente de información. La eficacia se definiría solo por esa cualidad o por la capacidad  de gestionar y actualizar dicha información.

De una u otra manera el conocimiento será el valor indispensable para la supervivencia. La necesidad del conocimiento se relaciona con el desarrollo  de la tecnología. Los binomios conformadores de esta utopía tecnológica son: Educación y eficacia; educación y decisión;

Para esta utopía  vamos a una sociedad sin clases pero no nos dice como desaparecen dichas clases. La tecnología solo es un instrumento para mejorar al hombre pero nunca se nos plantea las oportunidades de las clases desfavorecidas para incorporarse al mundo feliz y aséptico de la educación permanente.

Es interesante señalar cómo en muchas universidades y centros educativos en todo el  mundo se difunde como virus esta filosofía educativa. Innovar el conocimiento supone crear nuevos conocimientos a través de entornos innovadores. A través de la instalación frenética de computadoras se cree que se propicia la libertad de enseñanza y aprendizaje ya que habría total independencia de horarios, aulas y profesorado.

De manera tal que esta filosofía de la educación plantea que una educación cada vez más fundada en la tecnología nos propicia una concepción de la educación como verdadera tecnología cognitiva. Se trataría de  concebir el aprendizaje al ritmo adecuado y en función de personalidades individuales, subjetivismos docentes y metodologías atrasadas e ineficaces.  

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