1. ¿Cuál es la relación entre la ética, la hermenéutica y el multiculturalismo?
La ética ha sido en las sociedades de la Antigüedad clásica una reflexión sobre el buen vivir destinada a guiar la conducta colectiva. Después vino una separación histórica entre la vida colectiva y la vida individual. A los problemas de la vida colectiva se les dedicó la reflexión política y a los problemas de la vida individual se les dejó la reflexión ética. Los resultados de esta separación fueron desastrosos. En el mundo de hoy la ética queda restringida a la esfera de lo privado, mientras que la esfera de lo público se reduce a la política y a la burocracia. Esto explica el impresionante declive y debilitamiento de lo político y la consiguiente crisis de la filosofía política actual. Como dice Hannah Arendt, el declive se basa en la concepción de que las prácticas autoritarias se apoyan cada vez menos en el entendimiento colectivo. Hannah Arendt fundamenta este diagnóstico en la desvalorización de la acción política comparada con otras actividades humanas y en la ausencia de aquel espacio político que habría sido una de las condiciones para el restablecimiento de un discurso político fuerte.

Otro factor que contribuye al debilitamiento de lo político es el fracaso de las teorías que intentaban explicar la filosofía política según los moldes positivistas de la modernidad ilustrada. Hacen falta nuevas definiciones de los conceptos que hemos venido utilizando hasta hoy. Así es que se solicita una nueva definición del concepto mismo de lo político, ya que los tipos de identidad cultural que se forman en los nuevos movimientos sociales no pueden encuadrarse en un concepto modernista de lo político ¿cómo entender si no lo que sucede hoy en México, en Argentina o en Bolivia donde las grandes movilizaciones de resistencia civil exigen una verdadera democracia ligada al reconocimiento y respeto de derechos colectivos?
Los debates más importantes de la filosofía política actual se entrecruzan con las recientes reflexiones para reencontrar las formas que ayuden a repensar la revitalización de la práctica política. Un punto de este debate sin duda lo constituye la confrontación entre la hermenéutica y el multiculturalismo que no solamente nos ofrece una nueva definición antipositivista de la política, sino que también nos aclara el papel de la ética en las relaciones interculturales: ¿cómo podemos establecer un Estado de justicia e igualdad social entre los que creen en una cultura nacional unificada y los que basan su cultura en una supuesta identidad étnica o religiosa? Como ha señalado Gerd Baumann, el multiculturalismo se ha vuelto un enigma. Pero más que un enigma, el multiculturalismo parece un concepto confuso que es necesario aclarar. Lo primero que habría que decir entonces es que en el multiculturalismo no hay una sola ética sino varias. Incluso puede haber oposición y conflicto entre ellas. Por ejemplo, entre aquellas posiciones éticas sustancialistas fundamentadas en Hegel, de autores como Charles Taylor, frente a concepciones éticas procedimentales (todas ellas correspondientes a la tradición liberal hasta John Rawls, Ronald Dworkin, Habermas y Karl Otto Apel).
Así, el sustancialismo tiene una relación estrecha con posiciones relativistas de la vida cultural. Antes que defender un concepto abstracto de una cultura moderna universal, los sustancialistas que parecen compartir un enfoque teórico “comunitarista” nos hablan de diferentes racionalidades modernas con su propia ética cada una. El énfasis se hace no en los derechos individuales sino más bien en los derechos colectivos, es decir, en los derechos de las comunidades históricas y particulares. La tradición de la teoría liberal, en cambio, defiende una concepción de la ética como procedimiento sobre la base de un universalismo fundado en los derechos individuales.
Me propongo analizar y valorar algunos argumentos de dos filósofos, Charles Taylor y Luis Villoro. Me parece que estos dos autores sostienen un enfoque del multiculturalismo próximo al enfoque comunitarista que defiende la prioridad de los derechos colectivos. Claro que habría que matizar que la posición de Villoro responde más a una reflexión diferente ya que se formula desde un país de América Latina.

¿Qué tan cierto es que el multiculturalismo es un fenómeno europeo y que todos los intentos de afrontarlo se encuentran en Europa? ¿Significa esto que los procesos políticos y culturales de América Latina no constituyen salidas viables? ¿no será que estamos atrapados por un enfoque eurocéntrico? ¿cómo explicar si no que el multiculturalismo en América Latina, a diferencia del de Estados Unidos y Europa, no se relaciona con políticas de asimilación e integración de los inmigrantes, sino más bien con políticas de exclusión y marginación de amplios sectores como los indígenas? Quizá sea necesario subrayar que la historia de América Latina y la herencia indígena nos plantean la necesidad de pensar no sólo en otro tipo de modernidad, sino también en otro tipo de construcción de Estado pluricultural. El problema es que nuestro multiculturalismo no tiene la misma naturaleza que el de Europa y Estados Unidos. Tal como ha señalado Slavoj Zizek, detrás de la concepción universalista se encuentra un falso multiculturalismo que responde a los intereses hegemónicos del capitalismo neoliberal. Esto significa que el multiculturalismo puede convertirse en la ideología de la globalización:
“La problemática del multiculturalismo que se impone hoy (la coexistencia híbrida de mundos culturalmente diversos) es el modo en que se manifiesta la problemática opuesta: la presencia masiva del capitalismo como sistema mundial universal. Dicha problemática multiculturalista da testimonio de la homogeneización sin precedente del mundo contemporáneo. Es como si, dado que el horizonte de la imaginación social ya no nos permite considerar la idea de una eventual caída del capitalismo, la energía crítica hubiera encontrado una válvula de escape en la pelea por diferencias culturales que dejan intacta la homogeneidad básica del sistema capitalista mundial. Entonces nuestras batallas giran sobre los derechos de las minorías, los gays y las lesbianas mientras el capitalismo continúa su marcha triunfal.” (3)
Dicho esto, y después de intentar aclarar un poco el concepto confuso del multiculturalismo, voy a pasar ahora a exponer y analizar los principales argumentos de Taylor y finalmente de Villoro.
Un comentario en “Hermenéutica y multiculturalismo en América Latina: ética, interpretación y pluralismo”