En 2022 se cumplió el centenario de Luis Villoro. Una forma de conmemoración (aparte de la que le dedicó la UNAM) fue la publicación de un número monográfico en una revista de México.

Esta publicación tardó mucho en editarse debido principalmente a la pandemia, pero finalmente salió a la luz .
¿Quién fue Luis Villoro? Fue uno de los pensadores más lúcidos de la realidad latinoamericana. Nunca perdió el tiempo en especulaciones filosóficas abstractas sino que estuvo comprometido con las causas sociales. Recordamos con asombro y admiración cuando se reunía con los zapatistas no aceptando privilegios como ser alojado en una habitación con calefacción; prefería dormir como todos en la intemperie echado sobre un simple petate.
También es imposible olvidar sus clases en la universidad. Nunca se ponía en el papel del profesor que lo sabe todo y que nunca se equivoca. Le gustaba ponerse en el lugar de los alumnos, no tener miedo de equivocarse, de contradecirse o cambiar constantemente de opinión. Así era él, un gran filósofo, sencillo, que siempre dialogaba con el más alto rigor argumentativo. Por eso se merece nuestro mayor agradecimiento y homenaje.
Este número de la revista con motivo del centenario de Villoro podemos considerarlo como un buen homenaje contiene trabajos de autores como Mario Teodoro Ramírez, Gabriel Vargas Lozano, Paulette Dieterlen, Samuel Arriarán y muchos otros que tuvimos la suerte de conocerle y estar cerca de él aprendiendo al máximo de sus conocimientos y de su enorme experiencia.
¿Y por qué es importante la obra de Villoro?
El concepto de multiculturalismo de Villoro tiene actualidad en América Latina porque reivindica la justicia y la necesidad urgente de una transformación del Estado. Si el Estado monocultural no se transforma en un Estado multicultural no puede haber cambios significativos en la vida de nuestras comunidades.
Señalar la necesidad de basarnos en nuestras tradiciones filosóficas implica replantear y aclarar algunas cuestiones básicas como el mestizaje, el republicanismo junto con el tema de lo indígena. Villoro ha afirmado que no debemos retomar acríticamente los ideales de la modernidad ilustrada europea sino construir otra modernidad basada en las tradiciones culturales propias. Con base en otra forma de racionalidad podemos construir otra forma de organización social.
Pensar en la relación entre multiculturalismo y modernidad no es una tarea abstracta sino que es vital hoy ya que se conecta con la cuestión de la democracia. De la necesidad de la democracia en un contexto nacional estamos pasando a la necesidad de una democracia multicultural.
Los problemas que se plantean hoy en día, ya no se reducen a lo local. Muchas luchas políticas importantes, por ejemplo, sobre el control del uso de la fuerza, el respeto a los derechos humanos, la autodeterminación de los pueblos, etcétera, sólo podrán lograrse no únicamente a través de políticas nacionales, sino de una aplicación internacional de la democracia. A esta democracia no hay que entenderla como una política neoliberal sino más bien como un proceso que convoque a diversos países con tradiciones culturales diferentes y que se hallen en distintos estados de desarrollo. Así se ve la necesidad de otra forma de ciudadanía que sea compatible con otra democracia. Esto significa que nos encontramos ante el desafío de que por efecto del proceso globalizador y las necesidades de nuestros pueblos hay necesidad de reivindicar el Estado plural latinoamericano.