Del museo de San Ildefonso al museo Franz Mayer no había más que un pasito ¡Date una vuelta! ¿Qué te cuesta? ¡No… hay que cruzar el Alameda y a esta hora de la tarde el calor está infernal! Me puedo derretir. ¡Pero si esto no es nada a comparación de la temperatura en Sonora que llega a 50 grados! Bueno, está bien, ya me convenciste… y ¿qué hay en ese museo que valga tanto la pena?
“Tesoros del arte chino” así se llama la exposición que nos ofrece el Museo Franz Mayer. Se trata de piezas de porcelana, esmaltes, textiles, tallas de marfil y hueso producidas en tiempos lejanos. Para disfrutar de esta exposición no necesitamos tener conocimientos históricos ni que nos den explicaciones que únicamente nos aburren. Lo mejor es dejarnos llevar por las emociones estéticas que producen o pueden producir.
Ya desde la entrada nos impactan las pequeñas estatuas de Buda de un color blanco tan puro que nos invita a volvernos budistas.


Pero como es imposible que nos produzcan un efecto religioso lo mejor es atender solamente a su efecto estético (y esto es así porque no estamos dentro de un templo sino de un museo, obvio ¿no?). No, no tiene nada de obvio. Es un problema de la estética contemporánea. Hay quienes todavía creen que pueden convertirse a una religión oriental, aunque ya vivimos en una sociedad secularizada. Como las estatuas de Buda muchas expresiones del arte chino como los jarrones, lámparas, abanicos, pinturas, dibujos o tejidos al estar fuera de su contexto utilitario-religioso sólo nos pueden interesar por su función estética.



Claro que en algunos momentos quisiéramos saber más como cuando observamos que muchas piezas se parecen a las cerámicas de talavera de Puebla.

O cuando vemos muchos dibujos de jesuitas no podemos ignorar la fuerte presencia de esa orden religiosa en China.
Pero nuestra atención no se debe perder en los datos históricos sino en el placer estético que nos producen estos tesoros. Sin duda nos encontramos ante piezas de un alto valor artístico. Salimos muy agradecidos al Museo Franz Mayor por habernos deleitado. Hay que reconocer que es un museo que dedica especial cuidado a las exposiciones del llamado “arte de la vida cotidiana”, que es tan valioso como el arte culto, el diseño industrial, el arte popular o el arte digital y computarizado.

Bibliografía
La redefinición de la estética