Semana Santa en la ciudad de México. Ciudad vacía, calles desiertas, ideal para salir a visitar museos. La primera opción es San Ildefonso donde se presenta una interesante exposición de Rafael Cauduro, un artista mexicano contemporáneo. Recorremos las primeras salas y vemos imágenes oxidadas y herrumbrosas de donde van surgiendo luminosidades, como si detrás de estas imágenes hubieran algunos resplandores de vida. Aparecen mujeres recostadas en puertas que parecen ser de casas o edificios del Centro Histórico.

Entramos a otras salas y ¡oh… maravilla de maravillas! las mujeres reaparecen en forma de ángeles y demonios. Estamos frente a toda la simbología barroca del siglo XVII: culpa, remordimiento, pecado, martirio, expiación, miedo, terror, infierno y paraíso… Aquí está toda la fascinante estética del barroco.


¿Pero qué significan estos ángeles y demonios? No son simple adornos o imágenes de poca importancia. Son símbolos poderosos que reflejan la compleja condición humana. No sé si es casualidad pero me parece un gran acierto de Cauduro: al pintar ángeles saliendo de la herrumbre nos está señalando el hecho de que la esperanza siempre surge de las ruinas y de las cenizas (símbolos de la muerte). En esto coincide con la filosofía del barroco de Walter Benjamin que al referirse a un cuadro de Paul Klee nos habla del ángel de la historia que con un ojo mira al pasado como un montón de ruinas. Y con el otro ojo mira al futuro sin saber donde ir. Tiene una indecisión y una angustia justamente por esta situación de incertidumbre, entre la vida y la muerte.
Igualmente los ángeles de Cauduro emergen de la incertidumbre. Es una manera de decir que no todo es pérdida, muerte y destrucción. Puede haber esperanza y redención. Si toda la historia humana no fuera más que ruinas y cenizas ¿qué sentido tiene la vida?
No todo es un infierno aunque en la última sala, las pinturas de ángeles saliendo de casas herrumbrosas se transfiguran n en retratos de tortura, de prisiones a reventar, como si el pintor quisiera hacernos ver que todo el miedo y terror en la actualidad se deben a circunstancias sociales y políticas. Estas imágenes nos golpean dejándonos tirados y medio muertos en el piso.

Necesitamos descansar. Salimos a los bellos jardines del museo de San Ildefonso tratando de comprender los motivos que llevaron a Rafael Cauduro a configurar un mundo tan particular. De algún modo experimentamos una empatía. Su mundo imaginario es también nuestro propio mundo. Sus símbolos y alegorías expresan bien el miedo, la incertidumbre que vivimos y seguiremos viviendo todavía, no cabe duda.
¿Cómo caracterizar la obra de Rafael Cauduro? Han habido intentos de encasillarlo en el estilo realista o hiper-realista. Según lo que él mismo ha replicado se puede encontrar huellas de esos estilos, pero no se lo puede reducir ya que también su obra contiene huellas de lo fantástico y de lo simbólico. En efecto, me parece que habría que rastrear estas huellas no realistas pero sin encasillarlo en lo barroco. Sería interesante relacionar la simbología del barroco del siglo XVII con la simbología de la época actual, es decir, con los problemas que vivimos hoy en el contexto de la globalización y de la posmodernidad. Esto nos llevaría al tema de la conexión necesaria de la estética barroco con la estética del neobarroco. Esto es sólo un opinión personal. No soy crítico de arte ni pretendo serlo. En materia de arte nadie tiene la verdad. Toda interpretación es siempre discutible. Como dice el dicho «sobre gustos no hay disgusto».

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