Aquí estamos en Sonora, la tierra donde fue a parar Roberto Bolaño en busca de Cesárea Tinajero. En esta tierra ubicada en pleno desierto casi nunca llueve. Cuando llueve la gente se alegra tanto que sale de sus casas a festejar.
Carlos Castaneda es otro autor que escribió Las enseñanzas de Don Juan, un libro muy interesante, con Prólogo de Octavio Paz, mezcla de novela y relato antropológico. Don Juan es un chamán que probablemente surgió entre los Yaquis aquí en Sonora. Castaneda dice que lo conoció en un mercado y que durante mucho tiempo bebió de su sabiduría..
Don Juan le decía que para aprender hay que «detener el mundo». Claro que para comprender este detenimiento, tenemos que alejarnos de los grandes centros comerciales que cada día aumentan más; mirar y caminar por el desierto. Aunque la ciudad ha crecido y sigue creciendo el «espíritu» de la cultura yaqui sigue ahí.
Aquí en pleno desierto el tiempo y el espacio se diluyen. La vida se detiene y todo se vuelve lento.
«Don Juan decía que el mundo es un misterio insondable. Aquí en Sonora, caminamos sobre piedras que los antiguos chamanes consideraban portales».
Don Juan hablaba de una forma de caminar para no cansarse y para estar alerta. ¿Qué vería un hombre de conocimiento en este desierto que nosotros, distraídos por el celular y las redes sociales, no estamos viendo?
Para ver lo que no se ve hay hacer un acecho que significa arte de observar sin ser visto y de aprender de la naturaleza y del entorno. de los movimientos del agua y cómo se refleja la luz dorada.
Se trata del «no-hacer» como una forma de romper la rutina. En su libro Viaje a Ixtlán Castaneda dice que para Don Juan : «Cualquier camino es solo un camino… pero un camino tiene que tener corazón.
«Todos los caminos son lo mismo: no llevan a ninguna parte. Pero este camino tiene corazón. El otro, no.»
«Un guerrero no busca que las cosas sucedan, sino que se deja suceder por ellas.»
«El mundo es un misterio. Y no es lo que estás viendo ahora.»
