El desencanto por la política

Parece que, como en el caso de la política en México, en varios países latinoamericanos las medidas neoliberales estuvieron acompañadas de una impresionante concentración del Poder Ejecutivo. Lo que era algo característico de México se ha generalizado contagiando a otros países que  también tuvieron que gobernar con una serie de reformas legislativas y de la Constitución. Pero este fenómeno del reforzamiento del poder ejecutivo, es un acontecimiento mundial y está asociado a la decadencia del parlamento y al creciente papel económico del Estado.  Este papel pone en entredicho todo el sistema jurídico. Se esfuma la distinción entre poder legislativo y ejecutivo. El dictado de normas y decretos se desplaza al ejecutivo y su racionalidad instrumental de la política económica concreta, al día.

Estado

En el caso de los países latinoamericanos este retroceso de la ley se relaciona con los intereses hegemónicos del capital industrial. 

A raíz de dichos intereses hegemónicos, la reforma del Estado es reducida a reformas electorales. Por esta razón carece de sentido hacer reformas cuando un país ha sido previamente militarizado.  El ejercicio de la fuerza en la vida cotidiana contradice jurídicamente la legalidad democrática. ¿No sería mejor entonces referirnos a una teoría política relacionada más con la guerra contrainsurgente que con la democracia liberal? Esto implica redefinir al estado neoliberal como estado de terror ya que tiene deficiencias en la capacidad hegemónica, es decir, incapacidad para recurrir o gobernar por la vía del consenso. Actualmente, la mayoría de los gobiernos en América Latina tienen muchas dificultades para gobernar con la democracia burguesa, con una efectiva alternancia de poder.

Cuando las reformas ya están hechas en forma definitiva y se pierde la ilusión de que los partidos vayan a alcanzar el poder  en el marco establecido ¿vale la pena seguir sosteniendo la idea de la transición democrática?

 Las desventuras del reformismo

Muchos teóricos del neoliberalismo en América Latina sostienen que, mientras el socialismo ha sido constantemente criticado, casi nadie parece proponer seriamente un cambio global de la democracia liberal. Esta democracia aparece -según él- como el «único sistema de gobierno verdaderamente legítimo en las sociedades modernas».

Es evidente que este argumento se apoya en un profundo desconocimiento histórico. No toma en cuenta que la vía democrática, llamado también «la vía de Kautsky» fue criticada  cuando la gran mayoría del proletariado internacional fracasó al apegarse a los marcos y mecanismos de la democracia burguesa, es decir, a la progresión gradual a través de reformas sociales y políticas dentro de la legalidad constitucional.

La  vía de la política reformista pasó su primera prueba experimental en eldesarrollo del movimiento obrero y de los partidos socialistas antes de la primera guerra mundial, desembocando en la renuncia a la revolución  cuando la primera gran crisis del sistema imperialista puso objetivamente la revolución a la orden del día. La consecuencia inmediata fue que el movimiento obrero dirigido por la socialdemocracia desempeñó un papel de primer orden en la recuperación del capitalismo europeo y en el aislamiento de la revolución rusa.

La segunda prueba experimental de la política reformista fue la estrategia de lasociademocracia alemana bajo la república de Weimar. El resultado fue la ascensión de Hitler al poder. Como dice Fernando Claudín, la responsabilidad de este hecho reside en el papel que cumplieron la socialdemocracia junto con el Partido Comunista Alemán y la Internacional Comunista.

Otras variantes de la política reformista fueron: la táctica de los socialistas españoles bajo la segunda república que condujo a la guerra civil; la política de los socialistas franceses en el periodo del frente popular; la experiencia de Chile bajo el gobierno de Allende. Aquí también el resultado fue el ascenso del fascismo (claro ejemplo de a donde fue conducir, en periodo de aguda lucha de clases, el respeto fetichista a los mecanismos de la democracia liberal). Finalmente cabe mencionar la llamada “Tercera Vía” una forma ideológica que aparece a fines de los años noventa a raíz de algunos cambios en gobiernos europeos (Tony Blair en Inglaterra, Jospin en Francia y Schroeder en Alemania). Esta “tercera vía” teorizada por Antony Giddens pretende ser también una vía alternativa para los gobiernos latinoamericanos. Pero dicha vía obviamente que no puede tener éxito ya que no es otra cosa que una vertiente de la socialdemocracia. No hay nada nuevo en el fondo. Se trata de la misma política  económica al servicio del capitalismo.

. Lo menos que se puede aprender de estas derrotas populares es que en ninguno de los países donde los partidos de izquierda han llegado al poder y han gobernado ajustándose al sistema democrático vigente, se han producido transformaciones o reformas importantes.

Es que el principal defecto de la democracia liberal consiste en que, por su marco estructural capitalista, no permite ningún cambio sustancial.

Hoy bajo el Estado neoliberal, la democracia adquiere un carácter fetichista más engañoso al hacernos suponer que luego del derrumbe del «socialismo real», no hay otro camino. Así la democracia liberal adquiere virtudes mágicas. Nuevamente el camino de las reformas se absolutiza y se vuelve una ideología conservadora.

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