La teoría del neobarroco de Severo Sarduy: modernidad y literatura latinoamericana

Según Severo Sarduy, el  neobarroco no es otra cosa que un resurgimiento del barroco histórico, pero también es un modelo para el análisis de obras de arte de la modernidad. Es así que él mismo ha analizado las obras de varios autores como Georges Bataille, Salvador Elizondo, José Donoso, Carlos Fuentes y Julio Cortázar. Lo que no queda claro en Sarduy  es:  ¿por qué este modelo tan fecundo no lo aplicó también a los comportamientos sociales y culturales de la posmodernidad?

Del barroco europeo del siglo XVII, Sarduy retoma la idea de la literatura como triunfo del  artificio. Señala que en vez del típico discurso lineal informativo, se trata más bien de un proceso de elisión y oscurecimiento. Los conceptos medulares para este análisis son la idea del simulacro, de  artificio, de parodia. Son conceptos propios del barroco que Sarduy no recogió de una sola vez sino a la largo de muchos años.

Cuando Sarduy plantea su teoría del neobarroco para articular algunos aspectos fundamentales de la práctica literaria contemporánea no lo hace a partir de la nada sino a partir del proceso histórico del siglo XVII. Pero no se trata tampoco de una mera repetición de historia literaria sino que intenta un desarrollo creativo de conceptos especialmente del artificio y de la parodia.

Hay por lo menos tres etapas claramente diferenciadas en la evolución teórica de Sarduy:

  1. De 1960 a 1971. De los primeros ensayos y aproximaciones que se encuentran en sus reflexiones sobre Lezama Lima. Reconoce en él a su Maestro, por lo que retoma sus ideas más fecundas

Lo que Sarduy valora de Lezama Lima es sobre todo la idea de un innegable resurgimiento del barroco, aunque para el autor de Paradiso este barroco puede ser comprendido como algo que trasciende a una sociedad y a un periodo histórico. En esta fase Sarduy  escribió sus dos primeras novelas Gestos y De donde son los cantantes. Al mismo tiempo da a conocer un libro de ensayos Escrito sobre el cuerpo, en 1969, donde se refiere al  erotismo en la obra de Bataille, Elizondo y Cortázar, además de Zona sagrada de Carlos Fuentes y El lugar sin límites de José Donoso. En otros ensayos de este libro se acerca a la idea del barroco como horror al vacío a propósito de Góngora.

  • De 1972 a 1980  evoluciona a investigaciones más profundas:  El barroco y el neobarroco y Barroco. En estos textos Sarduy se aleja de la idea del  barroco como idea abstracta  y se concreta en  lo latinoamericano.  Aquí ya están totalmente incorporados sus experiencias de viajes por la India. A esta etapa corresponden sus novelas Cobra (1972) Maytreya (1978), novelas que además deben interpretarse con códigos del budismo. Pero no se trata de una interpretación ortodoxa del budismo.

3) Y finalmente en 1982 a 1993 (año de su muerte), aparecen   libros  como Nueva inestabilidad (1987) donde termina por aclarar sus puntos de vista sobre el Big Bang.  Aquí desarrolla interesantes aproximaciones a las ideas de Octavio Paz y Luis Goytisolo. Se trata de replantear las categorías del budismo como la experiencia del vacío y la nada. A esta etapa corresponde Pájaros de la playa (su última novela). Lo que sorprende en esta novela es la ausencia de humor. El tono carnavalesco se convierte en tragedia. Sarduy ve en el Sida la prueba de la indiferencia de Dios. A diferencia de las novelas anteriores donde predominaban los elementos cómicos, ahora el tono se vuelve filosófico y fúnebre.

Antes de entrar en detalle sobre este punto, conviene traer a colación las interpretaciones generales sobre las aportaciones de Sarduy.

Según Francoise Moulin , habría todavía una especie de debilidad conceptual cuando Sarduy intenta fundamentarse en una teoría del desamparo (teoría de Jacques  Derrida  sobre la diseminación y la pérdida del centro). Ciertamente la debilidad no está en el modo de colocar el neobarroco en relación a la ciencia cuando debía estar más relacionado con los comportamientos sociales y, sobre todo, con los comportamientos históricos del periodo de la posmodernidad).

Otros autores como Gustavo Guerrero señalan que lejos de expresar debilidades conceptuales, el aporte de Sarduy consiste en  una sólida teoría sobre la experiencia neobarroca del vacío y la nada. Esta experiencia se identifica con una visión trágica del mundo, la más alta experiencia de lo real. La lucidez de Sarduy consistió en que se dio cuenta, como muy pocos, de que las cosas no son como son y el lenguaje no dice lo que son. Antes esta situación solamente Kafka percibió la disyuntiva de mantenerse en el silencio o en el simulacro.

Estas interpretaciones de los aportes de Sarduy resultan contradictorias porque   nos hemos acostumbrado a concebir el barroco como lo excesivo y la artificialidad total. Cuando Sarduy concluye que más bien se trata de lo contrario, el silencio y la nada, debemos repensar el sentido del barroco y lo neobarroco. En realidad no resulta descabellada esta idea si tomamos en cuenta que la posmodernidad se caracteriza como el mundo de lo lleno y de lo dicho. ¿Por qué no aceptar la filosofía del vacío que nos presenta Sarduy?

Frente a un mundo saturado de falsa información, donde predominan las imágenes de la televisión y de Internet, un nuevo barroco histórico del silencio sería algo deseable porque sólo de esa manera resurgirá el sentido de las cosas. Esto se debe a que para Sarduy, lo importante es la generación de la vitalidad. Siguiendo su idea de lo erótico como despilfarro, es razonable entonces que optemos por el valor de la vida ante la inminencia de la muerte.

sarduy

Si las categorías del barroco y del neobarroco aunque no forman una teoría sistemática y también tienen utilidad para el análisis de obras literarias modernas, lo que tendríamos que hacer es pensar si puede aplicarse a su propia práctica narrativa. Esta práctica narrativa es muy elocuente cuando observamos la abundancia de elementos paródicos carnavalescos. Y sobre todo los elementos intertextuales. La escritura desde sus primeras novelas Gestos y De donde son los cantantes, revela un cuestionamiento de la historia. Para Sarduy se trata de parodiarla pero esto se realiza sobre la escritura misma, no del referente real (que en este caso fue la Cuba histórica).

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