Video: diversidad narrativa

Entrevista de Saúl Velasco a Elizabeth Hernández y Samuel Arriarán. UPN, México

La narrativa literaria se replantea hoy en América Latina a partir de la problemática de la diversidad cultural o lo que algunos autores como Julio Ortega (1988) denominan “estudios interculturales”.  Esto significa que estamos ante una nueva mirada sobre los cruces culturales, el mestizaje y lo barroco. Ya no se pueden seguir sosteniendo enfoques basados en el canon occidental o lo que sucede dentro de una sola cultura. En el caso de México, observamos el estallamiento de las categorías y métodos de enseñanza de la literatura (entendida ésta como un proceso monológico-monocultural). Es necesario abrirse a una perspectiva de la enseñanza de la literatura con base en la idea de la representación de la diversidad multicultural. Nuestro enfoque se orienta por cierta forma de investigación centrada más en los contactos e hibridaciones que incluyen las narrativas sobre  las formas más actuales de mezcla barroca como espacio creativo (Hernández, 2008; Arriarán, 2007). La pertinencia de romper con la enseñanza tradicional de la literatura y optar por un principio dialógico hace posible avanzar la investigación en la perspectiva teórica de la representación de las identidades diversas. Se trata de proponer nuevas narrativas que articulen las prácticas sociales, la producción literaria y los relatos de  divergencia y de diferencia.

   Podemos considerar que hay  nuevos lectores que se sienten identificados con los nuevos autores que reflejan mejor sus vivencias y experiencias. Así, nuestra investigación se inserta en una perspectiva que inaugura nuevos encuentros entre la lectura, los textos y los contextos.

   Estamos ante una nueva generación de escritores que pugna por expresarse y que merece ser analizada e investigada ¿será que en la narrativa mexicana más reciente predomina el desencanto y el nihilismo posmoderno? ¿No habrá en los escritores más jóvenes un “principio radical de lo nuevo” como escritura abierta? ¿Por qué no podría haber una identificación con los nuevos sujetos sociales que en vez de sentirse victimados se esfuerzan por negociar sus propios márgenes? En esta investigación intentamos comprender cómo los nuevos autores replantean los modos de ser modernos, ¿qué entienden por sentido comunitario o de identidad cultural?  Hoy vemos que hay diversas maneras de entender esa identidad (como identidades fragmentadas y barrocas). Esto significa que debemos desarrollar una perspectiva más amplia donde se incluya la discusión sobre comunidad, nacionalidad, ciudadanía y el papel de la mezcla y la diversidad intercultural. Para desarrollar esta perspectiva es indispensable apoyarnos en ciertos enfoques teóricos hermenéuticos como el de Paul Ricoeur (2001), donde se considera que no hay una sola tradición, una identidad sino varias, y que esta diversidad sólo se comprende no a través de la semejanza sino de la alteridad. En la hermenéutica de Ricoeur se encuentra el desarrollo de una explicación de la manera como se propiciaría la inmersión crítica en la cultura a través de la lectura de textos literarios, ya que plantea la formación de un sujeto crítico que se auto-cuestiona en la interacción con los textos. En este proceso, el lector puede elaborar tanto la crítica de los aspectos ideológicos, como recibir los valores de la tradición en la que se forma.

   Las ideas que desarrollamos giran todos en torno de la representación de la diversidad a través de los tipos de identidad (de género, en la política, en el arte, en lo étnico, en lo sexual). Creemos que es necesario redefinir las narrativas de la identidad. Hoy por hoy la migración, la movilidad dentro y fuera de una región se han convertido en parte de lo cotidiano. Podemos definir entonces las identidades de otra manera, no ya en términos esencialistas, sino más bien en términos de cultura, poder, inserción, influencias, acción y producción. Los problemas que analizamos en estos capítulos son cuestiones de identidad personal o cultural que se inscriben en el fenómeno de la globalización.

   Una nueva manera de comprender la literatura y los tipos de identidad también implica un nuevo modo de ver la representación artística. Lejos de las estéticas realistas basadas en la verosimilitud, lo que vemos ahora es una apertura a la intertextualidad:

«Partiremos del supuesto de que la ilusión de realidad creada por un relato es un fenómeno esencialmente intertextual, ya que entran en juego tanto la relación entre semióticas construidas como la relación de éstas con la semiótica del mundo natural. La ilusión de realidad es básicamente una ilusión referencial, pero la referencia no es nunca a un objeto indiferente, sino a un objeto que significa, que establece relaciones significantes con otros objetos de ese mundo dicho real y con el texto, origen de la ilusión» (Pimentel, 2001, p.9).

   Con base en este apuntalamiento teórico hemos optado por investigar la nueva narrativa mexicana a partir de las formas de representación de la diversidad cultural. Esto significa que concebimos los textos narrativos como pequeños mundos humanos cargados de sentido. Desde este enfoque no cabe hablar de universos narrativos desligados de la realidad. Justamente la riqueza de la nueva narrativa mexicana consiste en simbolizar creativamente problemáticas sociales. Los autores que analizamos en este trabajo nos presentan problemáticas en torno de la representación de la identidad política, étnica, generacional, etc. Y es que tomando en cuenta los grandes cambios sociales ocasionados por la globalización en México, la literatura no elude la representación de estos problemas, sólo que no lo hace a la manera sociológica, sino más bien tratando de dar cuenta de la emergencia de nuevos sujetos sociales.

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