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¿Qué hay en este nuevo canal.? Entrevistas, debates, diálogos, conferencias, mesas redondas, cursos, seminarios y conversaciones interesantes sobre temas de gran actualidad. Filosofía, literatura latinoamericana, hermenéutica, barroco y neobarroco, pedagogía y educación emancipatoria

Nuestro trabajo  arranca en el año de 1986 cuando nos conocimos en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Coincidimos en los seminarios de Gilberto Giménez; ahí fue donde comenzamos a detectar intereses comunes como un entusiasmo cada vez mayor por la literatura y la filosofía hermenéutica. En los años siguientes, terminado nuestro posgrado en la UNAM, volvimos a encontrarnos en la Universidad Pedagógica Nacional. Ahí se inició un trabajo sistemático que a lo largo de más de 30 años, formando muchas generaciones de estudiantes en programas de maestrías y doctorados, además de artículos y algunos  libros como Ensayos sobre hermenéutica barroca; Hermenéutica analógica barroca y educación y Nueva narrativa mexicana).[1]

En esos años asistimos a los cursos de Bolívar Echeverría. Escucharle y hablar con él fue sin duda una experiencia que nos marcó mucho para comenzar una larga reflexión sobre el ethos barroco como una modernidad contracapitalista.

¿Qué entendemos por barroco? Lo primero que hay que aclarar es que no se trata de un estilo artístico sino de un comportamiento cultural que surge en el siglo XVII. Esto significa que es un ethos o forma de vida, una actitud de resistencia histórica frente a un proceso de modernización capitalista. Para no caer en una discusión abstracta, conceptual o puramente teórica, lo mejor es aplicarlo a prácticas concretas como la literatura, la educación o la filosofía. Nuestro hilo conductor es la vinculación de la categoría del barroco con la hermenéutica y el multiculturalismo en América Latina.

  1. El barroco en la literatura

El barroco es ante todo una categoría hermenéutica, y no en general, sino en concreto, es decir, que se conecta con el proceso de configuración de la identidad cultural latinoamericana.  Donde vemos mejor su relación es con ciertas obras literarias como en  la narrativa de algunos autores como Alejandra Costamagna, Daniel Sada, Carla Guelfenbein, Guadalupe Nettel, Pablo Simonetti, Gioconda Belli,  Valeria Luiselli, Carmen Boullosa, Enrique Serna,  Andrés Newman y muchos otros. Lo que vemos en estos autores es que la enorme posibilidad de recuperación de la actividad imaginativa, posibilidad que se da sólo por un libre trabajo de creación.

Lo que vemos también es el potencial transformador de los textos literarios. Y ¿por qué elegir a estos autores y no a otros?  Tomamos en cuenta su relación con la multiculturalidad, el mestizaje y la transculturización. Es así como interpretamos el barroco en la literatura latinoamericana como un proceso de mezcla de culturas, géneros, clases, etc.

Las obras narrativas de estos autores tienen un alto valor estético y social. Nos permiten comprender la realidad social en que vivimos actualmente

¿De qué modo el barroco se plantea como representación de una modernidad contracapitalista? En el caso de Daniel Sada como utilización del recurso estético del fingimiento y la máscara. Aquí los personajes son siempre otros. La estética barroca de Sada se inscribe en la literatura latinoamericana como un desvío de las formas canónicas. Este recurso se presenta como una transgresión literaria, pero también como cuestionamiento de las formas de vida inspiradas en instituciones modernas. En el caso de Carla Guenfelbein y de Guadalupe Nettel, como un conflicto entre el ethos barroco y el ethos realista. Hay una coincidencia con el mito de Circe y las metamorfosis. Lo barroco aparece como una mezcla de una realidad oscura con una realidad normalizada.

En el caso de Pablo Simonetti, Enrique Serna y Gioconda Belli hay una alusión al mito de Proteo, la sexualidad se desarrolla como como un ethos contestatario. El ethos barroco como modernidad alternativa se presenta como una analogía entre la historia erótica de algunos personajes y la historia económica del país.

El conflicto es entre una lógica del valor de uso (el valor no reductible de los cuerpos) y la lógica del valor de cambio (los cuerpos convertidos en mercancías). Aunque parece que hay un triunfo de la lógica del ethos realista, sigue latiendo el ethos barroco como un volcán inextinguible, aún más allá de la muerte. Se trata de un proyecto utópico, de ir más allá de las estructuras de la democracia burguesa y de configurar otra moral sexual para un mundo nuevo. La metáfora de Gioconda Belli de la explosión de un volcán que produce en los hombres sustancias para inhibir la inflación de testosteronas sugiere la erosión biológica natural del patriarcado.

2. El barroco en la educación

En los últimos años nuestra preocupación derivó hacia la teoría del barroco latinoamericano bajo el impacto de las nuevas tecnologías de la información. Partimos del hecho histórico de que el libro, soporte por excelencia del texto literario, ha sido el eje pedagógico de la escuela, en su desarrollo moderno; sin embargo, en la actualidad advertimos que el texto escrito ha sufrido un desplazamiento cultural, a partir del gran auge que han tenido los medios electrónicos audiovisuales. Se debe tener en cuenta que los medios audiovisuales han traído cambios en la sociedad, la cual está adaptándose cada día más a las imágenes que promueven las tecnologías como los video juegos, los teléfonos celulares, la internet, etc., con intenciones comerciales más que educativas.

Ante este acontecimiento cultural suscitado por la tecnología, ha sido insuficiente la respuesta del sistema educativo escolar hacia los estudiantes. La filosofía hermenéutica nos alerta así de los riesgos contemporáneos de una educación sin símbolos. Nos dimos cuenta poco a poco que debíamos centrarnos en la tradición cultural latinoamericana poblada de mitos, fábulas y de una gran riqueza simbólica ¿por qué no basarnos mejor en el contexto histórico propio (el barroco latinoamericano) en vez de seguir adoptando modelos pedagógicos eurocéntricos?

Aplicar el barroco en la educación significó entonces comprender la interacción entre la escritura y la tradición oral, entre la letra y las imágenes, entre las prácticas docentes y no docentes. En este punto cabe mencionar algunas tesis de nuestros alumnos como de Verónica Nava Avilés, que interpretó las prácticas docentes en México desde un enfoque barroco. 

Últimamente vemos con sorpresa cómo en las universidades como en la UNAM  hay cambios curriculares como la introducción de la teoría de Bolívar Echeverría del ethos barroco en la enseñanza de la ética en el bachillerato. Y es que en efecto, la concepción del ethos barroco en el sistema educativo comienza a plantearse como una nueva visión filosófica de lo multicultural, la transdisciplinariedad y la interculturalidad. 

3. El barroco en la filosofía

Hoy, al final del siglo XX la filosofía latinoamericana parece atravesar una profunda crisis. Esto se debe a que muchos de sus planteamientos fundacionales se enfrentan a una  realidad  principalmente marcada por el proceso de la globalización.

La globalización como proceso económico-político triunfante está ocasionando  la crisis de los principales paradigmas del filosofar contemporáneo. Ante el derrumbe de los proyectos de liberación y de las utopías ¿cómo seguir sosteniendo la tesis de que hace falta en América Latina un pensamiento de emancipación? ¿cómo mantener la búsqueda de la identidad nacional cuando nos encontramos ante una situación histórica donde las culturas se cruzan y se confunden?

Desde nuestra perspectiva, el barroco, entendido  como una actitud de resistencia cultural, puede representar una salida no sólo para América Latina sino también para otros países envueltos en la crisis global (crisis que cada día más se parece a una catástrofe civilizatoria).

No es casual que en Europa y en Estados Unidos haya un interés creciente por el barroco latinoamericano como una manera de enfrentar los problemas del racismo, la amenaza nuclear, la inmigración o la crisis ecológica. El barroco es pues una alternativa posible de modernidad contracapitalista. Lo que el mundo necesita no es un proceso acelerado de tecnologización, de más inteligencia artificial, sino más bien de reconocimiento de la otredad, de diálogo multicultural, de respeto a las diferencias culturales. 


[1] Quizá sea necesario señalar también los nombres de nuestras tesis doctorales: Elizabeth HernándezLa identidad cultural en la expresión neobarroca de la literatura narrativa latinoamericana del siglo XX y Samuel Arriarán, Filosofía de la posmodernidad. Crítica de la modernidad desde América Latina.

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