Enrique Dussel: filosofía de la liberación y modernidad en América Latina

Enrique Dussel

Las preguntas que se planteó Enrique Dussel fueron las siguientes: ¿qué es la modernidad?, ¿cuál es su origen?, ¿cómo se relaciona con la globalización y el neoliberalismo?, ¿hay una sola modernidad o varias?

Quizá el problema no sea tanto negar que la modernidad tenga su origen histórico en el siglo XVI, antes o después. Se puede aceptar cualquier propuesta cronológica y valorar sus argumentos, pero siempre quedará la duda si ésa es la manera correcta de plantear la cuestión. El problema puede estar en otra parte. Tal vez más que un asunto de cronología, sea más bien de cómo interpretar la historia.  

Según Enrique Dussel, habría dos paradigmas al respecto:

1) El “eurocéntrico”, que establece que, a partir de una superioridad cultural intrínseca, Europa se expande en la Edad Moderna debido a su fuerza tecnológica, militar, política y religiosa.

 2) El “no eurocéntrico”, que sostiene que la modernidad es la cultura del centro del sistema mundo y que no es más que el “resultado de la gestión de esa centralidad”. Según este paradigma, no hay ni puede haber una superioridad intrínseca de Europa, ya que nunca fue una realidad independiente. Esa cultura sólo es una parte del sistema que se desarrolló desde 1492. Comienza a ser un centro a partir de su referencia con la periferia, es decir, cuando España desarrolla su proceso de colonización que coincide con la conformación de Europa como el eje de un sistema mundial.

Las contribuciones filosóficas de Enrique Dussel son importantes, ya que nos permiten considerar la necesidad de una crítica al eurocentrismo y al tipo de modernidad que nos impone el capitalismo neoliberal que únicamente produce exclusión, desempleo y extrema pobreza.  

También es indispensable rescatar su concepción de una modernidad alternativa. ¿Por qué habría que rescatarla? La insistencia de Dussel en no repetir la experiencia de la modernidad occidental reside en el hecho de que en América Latina existen pueblos con tradiciones diversas. Frente al desarrollo de la modernidad capitalista globalizadora, que impulsa la homogeneidad y el avasallamiento de la diversidad en nombre de un “sistema democrático”, hace falta pensar en otra forma de modernidad basada en las expresiones culturales locales.

La forma en que Enrique Dussel define el presente y el futuro sugiere que todavía hay alternativa. Tal manera de plantear una alternativa posible constituye una tarea urgente para la filosofía latinoamericana. Se puede desarrollar una praxis revolucionaria, lejos del academicismo estéril y de la pura especulación abstracta. De lo que se trata entonces es de pensar y crear categorías filosóficas para transformar la realidad de los pueblos de América Latina.

Adios, maestro.


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