Adolfo Sánchez Vázquez: filosofía de la praxis y América Latina

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Al llegar a México, Adolfo Sánchez Vázquez muy pronto se abrió camino en el terreno del arte, de la estética, de la teoría pedagógica, de la ética y de la filosofía política. Comenzó a recorrer los países de América Latina  porque, roto ya el vínculo con España, y decidido a no volver, sentía la necesidad de tener raíces sólidas  en estas tierras. Estas raíces debían ser también culturales y filosóficas.

Uno de los autores de este libro, Renzo Llorente se refieren a su relación con el pensamiento latinoamericano. Echamos en falta más información ya que brilla por su ausencia la relación de Sánchez Vázquez con los zapatistas, con los movimientos estudiantiles del 68 y del 99. En el 68 estuvo al lado de José Revueltas. En el 99 tuvo una participación política activa con una propuesta elaborada con un grupo de profesores eméritos llamando al diálogo y la negociación para evitar la violencia.

En cuanto a su relación con la revolución sandinista Renzo Llorente no dice nada, ni de la revolución zapatista y tampoco de sus viajes por los países latinoamericanos como Perú, Brasil, Argentina, etc. En estos países no se limitó a impartir cursos seminarios y conferencias sino que abarcó muchos diálogos fructíferos con importantes pensadores y luchadores sociales como Adolfo Gilly.

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Todavía falta una biografía de Sánchez Vázquez y mientras no se publique su autobiografíano sabremos muchas cosas importantes de su profunda vinculación con México y con los demás países de América Latina.

La relación de Sanchez Vázquez con el pensamiento latinoamericano no se reduce a la lecturas de libros de autores pasados sino que abarca su esfuerzo por contribuir al pensamiento marxista latinoamericano con un enfoque filosófico personal, propio. Dicho con otras palabras, su vinculación fundamental con el marxismo latinoamericano hay que entenderla como una amplia reflexión sobre nuestros grandes problemas sociales y cómo transformarlos en una dirección socialista pero en sentido de construir un bloque histórico hegemónico.

Varios autores tratan en este libro el tema de la teoría estética de Sánchez Vásquez. Hay una nueva manera de entender lo estético por efecto de las nuevas tecnologías de la información. Se trata de ver como se desarrolla la experiencia estética en los espacios digitales. La estética de la participación ¿se puede extender al sofware libre? Tiene que haber algo que rompa con la lógica del valor de cambio.  Las plataformas virtuales tal como están funcionando  nos ocultan su esencia mercantil. No basta decir que sustituyen a salas y escenarios La pandemia ha hecho que los espacios culturales se han transformado en  virtuales. La nueva normalidad no tiene entonces que significar una vuelta a la lógica del capitalismo sino más bien una apertura a una nueva manera no mercantil de entender el arte y lo estético.  Así se comprende la vigencia y actualidad de Sánchez Vázquez que afirmaba que para generar un nuevo arte y una nueva manera de desarrollar la experiencia estética y política hay que romper necesariamente el marco estructural del capitalismo.

El pensamiento de Sánchez Vázquez está sirviendo para pensar y enfrentar los nuevos problemas de la modernidad en el contexto de la globalización neoliberal y de la “era neobarroca”. 

Si en lo que toca lo estético las nuevas tecnologías han modificado las formas de recepción, también en la esfera de la política hay cambios que se deben reflexionar. La praxis política tiene que modificarse en la medida en que aparecen nuevas formas de dominación como los algoritmos y la inteligencia artificial. Para hacer frente a las grandes empresas que controlan el ciberespacio hace falta la creación de redes sociales alternativas (como Rebelión).

Lo que pasa con la ampliación del espacio de lo estético también se puede aplicar a la ampliación de la praxis política en el marco de las nuevas redes de información y comunicación. No puede haber liberación mientras no se cambie de manera radical la estructura  del capitalismo. Igual que con la estética hace falta repensar el vínculo de la política con la cultura y particularmente con la cultura de los pueblos de América Latina. En este sentido hay que repensar la obra de Sánchez Vázquez con la obra de Bolívar Echeverría.

Se trata de recuperar en el marxismo la importancia de lo simbólico (importancia que negaron la mayoría de las interpretaciones dogmáticas). En vez de mirar al contexto europeo ahora es mejor mirar al contexto de la filosofía latinoamericana. Aquí comparto la idea de  que hace énfasis en la importancia de pensar la dimensión lúdica, festiva, barroca. Un acercamiento al diálogo filosófico entre Bolívar Echeverría  y Sánchez Vázquez debe tener en cuenta este tema de lo simbólico subyacente en el  ethos barroco de nuestros pueblos.

 Me acuerdo que Sánchez Vázquez me decía que la aportación de Bolívar consistía en atender la problemática de la cultura propia de los pueblos de América Latina. Esta atención implicaba continuar una línea original y creadora de pensamiento marxista desde Mariátegui. Por su parte, Bolívar me dijo que reconocía la enorme importancia de la concepción marxista de Sánchez Vázquez atenta a nuestra propia realidad cultural y política. Otra modernidad es posible en cuanto afirme el lado natural, del valor de uso de la vida humana, en oposición al valor de cambio, y si esa modernidad puede llamarse barroca o socialista, lo importante es no renunciar a construir otro mundo.

En conclusión, me parece que la importancia del libro que estamos presentando consiste principalmente en que además de ofrecernos una invitación para releer a Sánchez Vázquez en sus planteamientos más genuinos, nos plantea la necesidad de abrirnos a la reflexión de nuevos temas como la situación de la estética y de la praxis política en el contexto de la pospandemia, en la era neobarroca y del fin del capitalismo neoliberal.

La nueva normalidad no tiene que significar únicamente una vuelta a la situación de predominio de la lógica capitalista. Hubo un momento durante el confinamiento en que esa lógica pudo romperse. El problema es que no hubo manera de desarrollar una alternativa ya que lo impidió la institución escolar. Hoy, en la época de la pospandemia podemos ver claramente que es necesario cuestionar el papel restaurador de la escuela que ayudó al retorno del viejo orden hegemónico. Hay necesidad de retomar la filosofía de la praxis  de Sánchez Vázquez como un camino viable para constituir un nuevo bloque hegemónico. Para esto hay que construir otra pedagogía porque se trata de conectar con aquello que Gramsci denominaba una lucha por la hegemonía cultural, es decir, por el control de los aparatos ideológicos del Estado.

La praxis educativa equivale a una práctica transformadora porque la pedagogía tiene una dimensión ideológica. Hay dominación de clase como dominación educativa y cultural. Si se trata de desarrollar una nueva pedagogía, hay que ver sus relaciones con la clase política y los intelectuales.  Para Sánchez Vázquez, los maestros y estudiantes constituyen un grupo ligado a la intelectualidad orgánica, es decir, al bloque ideológico opuesto al bloque hegemónico capitalista. La educación es fundamental cuando se relaciona con la conformación de bloques históricos.

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