Multiculturalismo posmoderno y hermenéutica latinoamericana

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Hay que destacar que el problema de la hermenéutica y el multiculturalismo se ha convertido en un uno de los temas de reflexión mas importantes de la filosofía política contemporánea. Su importancia es tal que ha logrado polarizar las opiniones de los filósofos, incluso en América Latina. Tenemos así cuatro tipos de argumentación o enfoques:

1) El multiculturalismo liberal que se caracteriza por mantener la prioridad moral de los individuos. Posición sostenida por Fernando Salmerón, Ernesto Garzón Valdés y Joseph Raz.

2) El multiculturalismo comunitarista que defiende la prioridad moral de las comunidades. Posición que caracteriza a Charles Taylor y Luis Villoro.

3) El multiculturalismo pluralista que es una mezcla de los dos anteriores y pretende evitar un falso dilema. Esta posición es defendida por León Olivé.

4) El multiculturalismo analógico-barroco que busca una igualdad proporcional con predominio de la diferencia. Esta posicion es defendida por Mauricio Beuchot y Samuel Arriarán.

En mi opinión, estamos ante un debate abierto que puede ser muy enriquecedor si vamos más allá de los esquematismos o clasificaciones academicistas. No se tratade plantear la pura prioridad moral de las comunidades. Hay que hacerla compatible con los derechos individuales. Sería absurdo interpretar negar esos derechos. Por supuesto que en países como México tan importantes son los derechos individuales como de ciertos grupos como los indígenas.

Para comprender las críticas al individualismo sería importante matizar el problema y explicar que en la historia del liberalismo podemos encontrar dos tipos de individualismo: uno negativo y otro positivo. A lo que  autores como Charles Taylor se refieren es justamente al desarrollo del individualismo negativo, puramente egoísta, hedonista, sin ningún vínculo con su comunidad. El individualismo positivo sería en cambio aquel que se basa en el desarrollo ilimitado de la personalidad y de los derechos individuales. Pero esto no ha podido desarrollarse, como explica Taylor, por el predominio de la racionalidad instrumental y por la existencia de un modelo de sociedad basado en la homogeneización.

Aún así, la teoría del multiculturalismo alude a la posibilidad de desarrollar dentro de un marco democrático una diversidad de identidades, valores y formas culturales. Aunque de una manera inacabada es sin duda Taylor quien ha elaborado una reflexión en dicha dirección y ha influido en mayor medida en la  filosofía política contemporánea.

Conviene mencionar dos problemas centrales del multiculturalismo:

            1) Cada día son más las sociedades multiculturales en el sentido de que incluyen más de una comunidad cultural que desea sobrevivir. Y las rigideces del liberalismo procedimental resultan ya impracticables en el mundo del mañana.

            2) Hay una lucha que cada día convence más a la gente de que hay necesidad de modificar la falsa autoimagen (que es impuesta por una política de dominación). Es importante tomar en cuenta la advertencia de Taylor al señalar que el reconocimiento de la identidad verdadera constituye la base para cualquier diálogo. La imposición de una falsa identidad es justamente lo que ocasiona la opresión y la salida de ello por medio de la violencia. 

            Es ineludible mencionar la situación de países como México. Comparando con Quebec, lo que sucede aquí es una mayor posibilidad de realizar lo que Taylor nos plantea. Si bien en Quebec el reconocimiento a la diferencia cultural no pudo lograrse al faltar la base territorial esto no sucede en el caso de Chiapas. Aquí la consecuencia del reconocimiento de la identidad cultural (que todavía falta lograrse) lleva a la reivindicación de la autonomía económica y política.

            México, al igual que muchos países de América Latina, es una sociedad multicultural. El liberalismo existente es insuficiente para contener las reivindicaciones de las culturas indígenas. Lo ideal sería un Estado como el que plantea Taylor donde se dé un compromiso efectivo con la supervivencia y el florecimiento de las diversas culturas, naciones y religiones. México podría ser una nación tolerante como Noruega, Francia o España (aún con sus limitaciones) que se parecen más a Quebec.  Esos gobiernos se interesan en las metas colectivas. No pretenden ser neutrales. Toleran realmente las diferencias étnicas y religiosas al permitir una libertad de organización, expresión y reproducción material.

            El principal problema en países como México es la hegemonía cultural. El caso es que no se da aquí el problema al margen de la imposición de una cultura. Históricamente, la expansión occidental ha colocado a las culturas indígenas en situación desigual. O sea que hay que considerar el modo en que en América Latina la dinámica cultural presenta una serie de características particulares. Aquí hay culturas subalternas que desarrollan un proceso muy complejo de interacción entre sus tradiciones y la cultura occidental.  La integración cultural no es una solución. Esto implica uniformizar las culturas según un solo modelo.

   El hecho de que haya relaciones de dominación no puede hacernos perder de vista que la identidad no implica anular la diversidad. El pluralismo cultural basado en el respeto a las diferencias es un valor que es necesario repensar. Los nuevos problemas de la posmodernidad indican que también es necesario salir de los planteamientos centrados en el nacionalismo y el etnicismo.

En la medida en que la globalización impide un desarrollo económico y político en términos de autarquía, se plantea la necesidad de pensar en otro camino para América Latina

A esa tarea puede ayudar la hermenéutica de Taylor ya que como el mismo dice «lo que somos como seres humanos lo somos tan sólo en una comunidad cultural…nuestra experiencia es lo que es, moldeada en parte por la forma en que la interpretamos; y esto tiene que ver con los términos que están disponibles a nosotros en nuestra cultura. Muchas de nuestras experiencias más importantes serían imposibles fuera de la sociedad, pues se relacionan con objetos que son sociales.Todas estas experiencias tienen objetos que son esencialmente sociales y que no existirían fuera de esta sociedad.» (Charles Taylor, Hegel, op.cit. p.171).

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