Eticidad, valores y educación: alternativa al modelo neoliberal en México

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Sin duda alguna uno de los problemas que presenta mayor complejidad en México, es el de la eticidad ligada la modernización educativa. Esto es así porque presenta un carácter muy controvertido. Mientras que unos siguen defendiéndola, pese a su absoluto fracaso, otros  se dedican a plantear falsas alternativas. Sin embargo,  habría que señalar que esta tarea no es fácil ya que no sólo depende de factores de política interna sino también de factores externos. Esto se debe al hecho de que los  cambios sociales contemporáneos ha afectado radicalmente los fines de la formación y actualización de los maestros. Uno de estos cambios, que más angustia y desesperación  provoca es el fracaso de los todos los proyectos de emancipación social.

Con el aparente triunfo del neoliberalismo y el supuesto colapso socialista  parecen haberse desmoronado no solamente una forma de gobierno sino también  los ideales de justicia e igualdad social. Ante tal desmoronamiento, no sólo e Europa sino también en  América Latina, sabemos de numerosos maestros de todo el sistema educativo, que de repente se encuentran desamparados, vacíos, sumergidos en la duda, en la incertidumbre, en la soledad, perdidos o enloquecidos. Según ellos, lo que más les inspiró y guió en la vida, el ideal educativo  por el que lucharon, por el que sufrieron incluso persecusiones, miseria, cárcel,  y todo tipo de violencia, se transformó en humo, en algo sin valor.  

¿Pero, realmente hay motivo para tal angustia y escepticismo? ¿No será que esa desesperación es muy emotiva y se debería a una falta de análisis racional?

Ciertamente, vivimos en una época terrible, de gran confusión moral a raíz de los graves acontecimientos a nivel internacional como la desintegración de la Unión Soviética, de Yugoslavia, las guerras étnicas, el resurgimiento de tendencias nacionalistas, fundamentalistas y la impresionante derechización de la mayoría de los gobiernos. Todo esto en el contexto del nuevo orden mundial impuesto por Estados Unidos.

Especialmente en los últimos años, este nuevo orden  ocasionó que las fuerzas políticas y sociales del mundo entero sufrieran la más grave derrota del siglo.

No se puede decir que perdió solamente América Latina sino también la misma Europa.  También se trata de una derrota de países como la ex Unión Soviética que representaban la posibilidad real de una ruptura radical con el modelo capitalista.

Quizá, para muchos, esta profunda transformación mundial  podría interpretarse como algo más que una crisis, tal vez como el «fin de la Modernidad» en el lenguaje de muchos filósofos contemporáneos. ¿No será que estos filósofos tienen razón cuando señalan que detrás de esta crisis que afecta por igual al socialismo y al capitalismo, hay una especie de conclusión de un proyecto más general? Tal como han hecho notar algunos,  la gravedad y profundidad de los cambios actuales tienen que ver quizá con el fin de la razón, del sujeto, de la historia, de la educación pública y de todos los proyectos de emancipación social.

Si como dice Adolfo Sánchez Vázquez   «el socialismo continúa y descontinúa, a la vez,el proyecto humanista burgués de la Ilustración de construir un nuevo orden social de libertad, igualdad y fraternidad fundado en la razón.» ¿no será que nos encontramos con la crisis de todo el proyecto de la Modernidad?. Si esto es así, tenemos que pensar también que esta crisis afecta en su médula al proyecto  de la pedagogía moderna, en sentido de la aspiración de un nuevo orden social fundado en la razón y en el ideal de justicia e igualdad social. De ahí quizá, que resulta justificada la angustia y desesperación de aquellos maestros que se ven  ante el fracaso de ese nuevo orden social por el que lucharon toda su vida.

En México en los últimos años se insiste en la necesidad de  introducir valores en el sistema educativo. Parecería que ante la grave crisis de la educación se busca otro tipo de racionalidad frente a la práctica tecnocrática- instrumental. Incluso se da el caso de la necesidad de modificar la enseñanza secundaria a partir justamente de la introducción  de nuevas asignaturas. En vez de civismo se plantea la necesidad de enseñar valores y virtudes. Pero no es mi propósito referirme solamente a cambios coyunturales en la enseñanza media, sino a intentar  explicar problemas estructurales de la educación mexicana en general. El problema de los valores en educación tiene que ver con una problemática más general  ¿cuáles son las raíces históricas e ideológicas de nuestro sistema educativo moderno? ¿por qué la educación en México eligió basarse en valores relacionados más con la lógica, el cálculo racional y el pragmatismo? ¿cuáles son los valores alternativos a la educación neoliberal?

En México en torno de  este tema ya se habían elaborado investigaciones hace por lo menos más de una década. Justo es reconocer que uno de los primeros trabajos fue el de Teresa Yurén .   Según ella, la modernización educativa no puede ser concebida simplemente como una subordinación a las necesidades del capital y la eficientización de las instituciones educativas en detrimento de la calidad formativa de la educación, sino que se debe repensar la dimensión de la eticidad. Como parte de esta dimensión de la eticidad se puede rescatar lo que la autora denomina una «educación valoral», es decir, algo contrario a lo que se ha dado en llamar «educación de calidad» o de «excelencia». Según este punto de vista, la educación en sentido de asumir la éticidad como un proyecto conforme a valores se orienta a fines y principios cualitativos ya que son insuficientes los parámetros que se establecen oficialmente para evaluar el trabajo educativo, sobre todo porque en su mayor parte obedecen a aspectos cuantitativos. 

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