El mestizaje en Néstor Taboada Terán: identidad y barroco en la literatura boliviana

El escritor boliviano Néstor Taboada Terán es autor de varias novelas de diferente estilo y temática pero hay destacar su tratamiento del mestizaje. Sus primeras obras Indios en rebelión y El precio del estaño, se pueden caracterizar como pertenecientes el realismo social. En efecto, los cuentos reunidos en Indios en rebelión tratan la problemática de esta clase social en el contexto posterior a la revolución de 1952.

mestizaje

La novela El precio del estaño trata de la masacre de mineros en Catavi ocurrida en 1942. En estas obras lo que predomina es un fuerte acento crítico frente a las condiciones de neocolonialismo. Aunque en los cuentos se acentúa la denuncia social, en la novela se advierte una transición hacia la ficción. En este sentido Taboada Terán avanza hacia una concepción de la literatura que tematiza la historia en forma de mitos. Como dice Jean Franco, no se trata de una novela histórica al estilo de El general en su laberinto, de García Márquez, sino más bien de una tematización de la historia como un conjunto de mitos (tal como se expresa en la obra de César Aira).1

En posteriores obras, Taboada Terán abandona totalmente el realismo social para orientarse dentro la perspectiva de lo que prefiero caracterizar como estilo barroco. La narrativa de Néstor Taboada Terán no se ha beneficiado (al igual que la mayoría de los escritores bolivianos) del boom latinoamericano debido en parte al aislamiento internacional. Este autor ha desarrollado sus temas narrativos a partir de un conocimiento profundo de la mitología indígena. Actualmente con la revaloración de las tradiciones orales y del mestizaje, la obra de Taboada Terán comienza a ser conocida fuera de Bolivia. La última producción del autor abarca novelas como Ollantay, Angelina Yupanqui, La tempestad y la sombra, No disparen contra el Papa, y otras, que encuentran su sentido en la propuesta de una literatura fundamentada en los mitos. Aquí analizaré solamente dos de sus obras El signo escalonado y Manchay Puito, que a mi juicio representan los puntos más altos del auto con una calidad a la altura de la mejor literatura latinoamericana.

Hay en estas dos novelas varios rasgos de lo barroco:

Una mezcla de aspectos correspondientes a la tradición oral y la escrita (de la tradición oral se recupera la mitología quechua-aymara).

Igual que el peruano José María Arguedas, no traduce la cosmovisión indígena a través de los contenidos sino en la forma misma del lenguaje. Este recurso sintáctico le hace aparecer como un narrador que domina los procedimientos estilísticos de las culturas nativas y de la española. Arguedas vio la vastedad de los préstamos de la cultura occidental a la indígena como nuevos instrumentos musicales. El mismo Arguedas traspasó elementos de la lengua española a una sintaxis y un léxico quechuas (mediante el artificio de una cosmovisión infantil mítica).

Un énfasis en el mestizaje, más que en lo indígena como tal. Justamente este aspecto es lo que lo diferencia de otros autores, como Jesús Lara, dentro de la línea del realismo indigenista.

El signo escalonado

Lo neobarroco en la novela El signo escalonado es una mezcla de magia y folklore, de lo insólito y de la lógica occidental. La novela trata el tema de la guerra del Chaco (Bolivia contra Paraguay, 1934) desde la perspectiva de algunos personajes mestizos como Damián Surco, que se niega a matar a los paraguayos argumentando que la guerra es un negocio de las trasnacionales. Otro personaje importante es Fresia, una joven expulsada de las salitreras de Chile, victima de la epidemia de tifus. También la Orqo María, una especie de hechicera indígena que mata a su marido para complacer a la muerte y lo convierte en chicharrón condimentado con ají, mote, chuño y papa. Entre las brujerías que hace está la de convertir en sapo al carretero Umalu Cayetano.

La novela arranca con la crisis de 1929 en Nueva York, que tiene graves consecuencias en la minería boliviana porque el cierre de las empresas dejó en el desempleo a miles de jornaleros. Fue cuando se vaciaron las arcas del Estado. En lo social fueron clausuradas las escuelas rurales, orfelinatos y asilos de ancianos. Se incrementó la prostitución. La novela tematiza los prostíbulos administrados por mujeres chilenas. Aparecieron fenómenos anticipatorios del Apocalipsis como los murciélagos que devoraban tarántulas (según me comentó Taboada Terán, estos signos que también se presentan en la novela de Augusto Roa Bastos, Hijo de hombre, anticipan en el Paraguay la guerra del Chaco).2

En El signo escalonado, se plantea una visión barroca de la realidad boliviana, es decir, un país compuesto por inmigrantes externos como los chilenos o inmigrantes internos (o mejor dicho, exiliados internos), como los orureños o mineros. La novela muestra a Bolivia como una nación mestiza, y no tanto indígena. Lo interesante de esta visión es que se mezcla la brujería con la manipulación política, entre lo que sucede dentro y fuera del aparato del Estado (el Palacio de Gobierno). Además de sus vínculos con la política, la brujería se asocia a la muerte penetrando todas las esferas sociales y religiosas.

La elaboración de la novela parece sumamente compleja, no usa un estilo que identifique particularmente a ningún personaje sino que anda detrás de ciertos discursos o razonamientos en torno a la inminente guerra entre bolivianos y paraguayos. En vez de relatar hechos históricos el autor prefiere narrar mitos, como la aparición de miles de murciélagos (signo del Apocalipsis), o la propagación de la epidemia del tifus o fenómenos irracionales como presagios que se manifiestan en forma zoomórfica. La historia boliviana narrada como mito puede ser una forma del mestizaje en la literatura reciente. La ventaja del mito sobre la historia es que muestra siempre un aspecto ambiguo. El signo escalonado en tanto signo remite a un motivo visual de las culturas precolombinas pero también remite a la esvástica. El signo escalonado se basa en la mezcla o la coexistencia de creencias religiosas de raíz indígena o católica en los años de 1930 como una metáfora de los conflictos internos y externos del país. No es casual que todos los personajes estén de alguna manera exiliados. Esto significa que los propios bolivianos que viven dentro del territorio se sienten de alguna forma enajenados o deshabitados.

Desde el punto de vista formal, El signo escalonado presenta una estructura barroca. Tal es la técnica de desplazamiento del asunto central o el pluritematismo. En la novela se insertan episodios del diario de Sandino, artículos de prensa de aquella época, textos de tangos y canciones, etcétera. También se puede afirmar como lo hace Beatriz Hedde Cueto que muchas frases de la novela, a diferencia de la frase clásica, armoniosa, equilibrada, son desmesuradas, por ejemplo: “Enardecido el sol mordía las carnes de los hombres sorprendidos en sus propósitos homicidas” o “Abandonado en la pampa, el pobre indio contemplaba con ojos obsecados el paisaje prisionero de la penumbra”3

Manchay Puito

Manchay Puito es un relato de la tradición oral andina. Trata del amor prohibido del sacerdote Antonio de Asunción por María Cusillimay (una mujer indígena proveniente de la nobleza incaica). El sacerdote de origen quechua sometido por el demonio desentierra el cadáver de su amada, la baña, la perfuma y la enjoya. Compone un poema y conforma una quena de su tibia para interpretar un yaraví (un lamento). La novela no trata de la historia de un “cura endemoniado” según las interpretaciones superficiales, tiene más razón Alba María Paz Soldán cuando señala que no podemos considerar la novela simplemente como el desarrollo de ciertos acontecimientos, sino también como la construcción de un contexto necesario para su significación. En este sentido el contexto de Manchay Puito es el mestizaje histórico que marca una oposición entre la cultura indígena y la occidental. Una de las diferencias entre una y otra cultura es que la primera tiene un carácter oral por no haber alcanzado aun esa instancia de poder que constituye la escritura.4

Si consideramos la leyenda como una forma cultural oral, parece ligada a la cultura indígena, pero si la vemos como una unidad cultural más compleja comprobamos la presencia de los códigos de la cultura occidental

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2 comentarios sobre “El mestizaje en Néstor Taboada Terán: identidad y barroco en la literatura boliviana

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