El neoliberalismo en América Latina

1.- El significado de las reformas estatales

¿Cómo se implantó el neoliberalismo en América Latina? Las reformas estatales realizadas durante los últimos años en varios países de América Latina, estuvieron estrechamente vinculadas al neoliberalismo. Se manifestaron con la aparición del nuevo Estado chileno bajo la dictadura de Pinochet. Sus principales expresiones fueron: desregulación, desempleo masivo, represión sindical, redistribución de la renta en favor de los ricos, privatización de las empresas públicas, etcétera.

Este tipo de medidas anticiparon a las orientaciones teóricas al estilo de Milton Friedman y de los Chicago boys.

Después de Chile, el modelo se afinó en Bolivia en 1985. Como dice Perry Anderson, es importante detenerse un poco en esta experiencia ya que si bien Chile representó una experiencia piloto para el nuevo neoliberalismo en los países avanzados de Occidente (como Inglaterra), la experiencia boliviana también proveyó la experiencia piloto para el neoliberalismo del Este postsoviético (como en Polonia y Rusia).

En efecto, en 1985, el gobierno de Víctor Paz Estenssoro detuvo una hiperinflación através de una serie de ajustes económicos  radicales (congelación de salarios, apertura a los capitales externos, privatización de las empresas estatales, despidos masivos de obreros, etcétera,). El programa fue lanzado en un decreto sorpresivo, respaldado por un estado de sitio destinado a reprimir violentamente las protestas.

Al mismo tiempo, Paz Estenssoro se preocupó por establecer formalmente un pacto con  el principal partido opositor (ADN) cuyo líder fue el ex dictador  Hugo Bánzer. Este pacto que no buscaba en principio conformar un gobierno de coalición sino solo conseguir apoyo del parlamento (es decir, superar los bloqueos entre el ejecutivo y el legislativo), posteriormente tuvo que incorporar a ADN  otorgándole el control de varias empresas estatales. El pacto se sostuvo a lo largo de 1985-1989 permitiendo al gobierno de Paz Estenssoro conseguir la aprobación en el parlamento de legislaciones complementarias, así como defenderse  del movimiento obrero.

La práctica de regular la vida económica mediante decretos supremos, por encima del Congreso, fue una manifestación clara de tendencias regresivas en el proceso de reforma del Estado. En los raros casos en que se llevó a discusión al Congreso (porque de otra manera se habría incurrido en violaciones flagrantes a la Constitución), se empleó a la mayoría parlamentaria para aprobar la legislación requerida, especialmente antes de que se produjera una gran discusión en la opinión pública. Esta práctica ha sido llevada a extremos por el sucesor de Paz Estenssoro, el ex-presidente  Jaime Paz Zamora, líder del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). El gobierno de Paz Zamora continuó con los rumbos de la política  neoliberal trazada por el MNR.

el neoliberalismo en América Latina
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Gonzalo Sánchez de Lozada continúo esa política. Con el nombre de «Plan deCapitalización», este gobierno empezó en los primeros meses de 1994 a implementar una serie de privatizaciones de las empresas públicas, como por ejemplo el sistema de salud.

Estas privatizaciones continúan en forma acelerada con Hugo Bánzer y prueban que nos encontramos ante una política de afinidad y profundización entre una política autoritaria y un proceso empresarial de reestructuración económica. Aparentemente, la transición a la democracia en Bolivia parece caracterizarse por una especie de divorcio entre lo económico y lo político. Si bien la economía se estabilizó (parando la hiperinflación), sin embargo lo hizo con base en un modelo democrático que, paradójicamente, amplió las brechas sociales y descuidó los aspectos distributivos y de equidad. Desde el inicio, la estabilidad se identificó con la democracia y así ganó un gran espacio de legitimidad. Al igual que en el caso de Fujimori o Menem, hubo claramente un proceso de condicionamiento ideológico previo. La democracia se utilizó como cobertura no coercitiva para imponer el modelo del neoliberalismo en América Latina. .

Es innegable que la lección que deja la experiencia boliviana es que hay un equivalente funcional al trauma de la dictadura militar como mecanismo para inducir democrática y no coercitivamente a un pueblo a aceptar las más drásticas políticas neoliberales. Aún cuando un gobierno de izquierda llega al poder, como el sucedió con el MIR, se comprueba que ante las presiones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, no queda otro remedio que seguir aplicando las medidas neoliberales. Pero también se comprueba que la vía reformista no es otra cosa que una forma de conservación del capitalismo. Esto se debe a que como ya lo observó agudamente Rosa Luxemburgo en el caso de algunos países europeos, quienes se pronuncian a favor del camino de las reformas  en lugar de y en contraposición a la conquista del poder político, no están realmente eligiendo un camino más calmo seguro y lento hacia la misma meta, sino una meta distinta. En lugar de dirigirse  al establecimiento de una nueva sociedad, se dirigen simplemente hacia modificaciones inesenciales puramente cuantitativas.

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