El barroco boliviano.De Cochabamba a Santa Cruz

Casi todas las veces que venía a Bolivia llegaba a la parte occidental andina como La Paz.  Hoy decidí variar la ruta y explorar la parte oriental. Así llegué a Santa Cruz, una ciudad totalmente transformada por el alto desarrollo industrial. ¿Qué había ahora? Después de contemplar las numerosas fábricas y los bulliciosos comercios, llegué al centro histórico y vi maravillado lo bien que se había conservado. Ahí estaba la vieja Santa Cruz que había conocido en mi infancia. Encontré un hotel muy agradable de estilo colonial, con wifi y toda la cosa mantecosa.

 Apenas desempaqué salí a dar un paseo por los alrededores y me encontré sorprendido con edificios y calles cien por cien barrocas (no sé porqué me recordaban a lugares como La Habana, quizá por las columnas). Y así, caminando y pensando y siempre  pensando ¿qué habría dicho Bolívar Echeverría de esta otra Bolivia tan mestiza y barroquizada? Claro que yo sabía que existía pero hasta ahora recién podía analizarla.

 Por la noche asistí a dos conciertos de música barroca. Se trataba de dos grupos alemanes que interpretaron obras de compositores jesuitas de las misiones de Chiquitos, entre ellos el gran Domenico Zipoli. Los grupos eran el Ensemble de la Schola Cantorum y el Colegium Music 23 con el Coro y Orquesta Urubichá (con integrantes bolivianos que interpretaron en forma perfecta a Bach y a Vivaldi). Ya de regreso a mi hotel, más de la medianoche, no podía creer lo que había visto y oído. Era como si hubiera estado en alguna capital europea. Y conste que fue una experiencia real, no una alucinación. Lo que también me sorprendió fue el enorme interés que ocasionaba esta música en el público cruceño. Hubo que hacer largas colas para ingresar a los conciertos realizados en dos iglesias, totalmente abarrotadas.

Me dormí muy contento. Mi visita a Santa Cruz coincidió con la realización del Festival de Música Renacentista y Barroca. Festival del que hablaré en los próximos días.

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