Gioconda Belli: barroco latinoamericano en Sofía de los presagios

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¿Cómo se plantea el barroco latinoamericano en la obra de Gioconda Belli?

La novela Sofía de los presagios trata de una mujer que quiere cambiar su vida cotidiana en un pueblo de Nicaragua. Aquí hay un drama entre la modernidad que va cambiando las tradiciones y costumbres (que se expresan en forma de mitos y rituales conectados con la brujería). Se trata de alguien que se libera de un marido patriarcal en el contexto de la revolución sandinista que establece derechos para el divorcio.

Lo barroco aquí es el modo en que la modernidad se mezcla con los símbolos de una religiosidad pagana. La mujer encarna un ideal de libre sexualidad frente a los valores fríos, propios del mercado y de la tecnología. Este conflicto que se presenta como una contradicción entre el ethos barroco y el ethos realista alude a una situación más profunda entre la tradición y la modernidad capitalista. La tradición implica la cultura de la oralidad, mientras que la modernidad la de la escritura. Para la narradora, la modernidad ya ha penetrado en los pequeños pueblos en forma de sucursales bancarias, supermercados, cafés Internet, etc. En este contexto, Sofía prefiere retirarse a la aldea conviviendo con las brujas y dando paseos interminables por los lugares de su infancia. Hay pues un rechazo de la modernidad desde un modo de vida que prioriza el valor de uso frente al valor de cambio. De la misma manera que Sofía no quiere estar atada a un marido machista, también se niega a que su cuerpo sea convertido en una mercancía.

En otra novela, El país de las mujeres, el rechazo a la mercantilización se emblematiza en la toma del poder político por las mujeres. Los hombres son derrocados no sólo de su lugar en la familia, sino también de su lugar de mando en el Estado. Estas mujeres que recuerdan a las combatientes sandinistas de los años de 1970-1980, construyen el Partido de Izquierda Erótica, convencen a toda la población de la necesidad de un profundo cambio social (porque no se puede llegar al socialismo sin eliminar la dominación dentro de la familia) e instalan a Viviana Sansón como Presidenta por la vía electoral.  Una vez en el poder las mujeres no gobiernan con las prácticas patriarcales sino más bien como un partido revolucionario, creando comedores comunales, estableciendo lineamientos de política ecológica, de educación emancipatoria, de salud pública y de mejoras en la alimentación de los niños. Además de eliminar la necesidad de un ejército, prohíben a los medios de comunicación difundir consignas que denigren la imagen de la mujer identificándola con el consumo de mercancías. Se trata de un proyecto utópico, de ir más allá de las estructuras de la democracia burguesa y de configurar otra moral sexual para un mundo nuevo. Por eso es por lo que la metáfora de la explosión de un volcán que produce en los hombres sustancias para inhibir la inflación de testosteronas sugiere la erosión biológica natural del patriarcado.

En su novela Waslala. La búsqueda de una civilización perdida Gioconda Belli, trata un recorrido hacia un lugar utópico en Nicaragua. Este lugar se llamaba Waslala, lugar al que los habitantes de esa región ser referían como una leyenda, un imaginario social que alguna vez existió pero que con el tiempo ha desaparecido.

La protagonista, una joven, Melisandra, alentada por su abuelo, que le insistía en que existió el lugar, donde vive su madre, junto con Rafael, un forastero desconocido que llega al pueblo (luego sabremos que es un famoso periodista interesado en desmentir o confirmar al mundo la existencia histórica del lugar), se internan por una naturaleza mágica, descubriendo ríos profundos donde el agua es de un color naranja, además de encontrarse con animales mitológicos.

Cuando recorren pueblos perdidos de la selva se encuentran con un pueblo extraño (¿cómo podía haber allí un hospital ultramoderno?) Mientras están descansado en este lugar antes de proseguir su viaje hacia Waslala se produce una contaminación que tiene efectos devastadores en la población. El personaje Rafael que no se dio cuenta sino hasta el día siguiente (porque estaba ocupado en otra cosa) dice lo siguiente:

¡Qué tragedia! ¡qué tragedia más horrorosa! Melisandra dormía a su lado. Y ellos haciendo el amor toda la noche. En alguna parte leyó que el instinto sexual se avivaba en las catástrofes. El instinto de supervivencia hacía privar el cerebro límbico. Habría que enterrar el recipiente con el polvo radiactivo. Enterrarlo lo antes posible, cercar el área, sabría que podía esperarse en términos de síntomas físicos y qué hacer para mitigar el dolor. El ADN mutaría. Las células se enloquecerían …Pensó en Melisandra, en los que pagarían el precio de lo que se consideraba desarrollo, avance, progreso, riqueza, capacidad adquisitiva para cambiar lo viejo por lo nuevo, lo antiguo por lo moderno. (Belli, 2006: 194).

 Según lo que explicó posteriormente la autora, se basó en lo que sucedió en un pueblo de Brasil. llamado Goiania, en septiembre de 1987 cuando dos personas encontraron un tubo de metal y lo vendieron a un comerciante de chatarra.  Este comerciante regaló vasitos llenos del polvo radiactivo a sus amigos y parientes. El resultado fue la contaminación de 129 personas con quemaduras graves.

Hace unos meses nos llegó la noticia de que el gobierno de Nicaragua retiró la ciudadanía a más de 90 personas entre ellas Gioconda Belli, además de confiscarles todo. La noticia ha producido en todo el mundo indignación y una gran necesidad de solidarizarnos.

¿Y ahora qué vas a hacer Gioconda? Lo que te da más rabia no es que te quiten tu casa, tu biblioteca o que congelen tu cuenta en el banco. Eso lo puedes soportar; lo que ya no aguantas es que una y otra vez te prohíban regresar a tu tierra, como si de esa manera quisieran hacerte callar y borrarte del mapa para siempre.

Pero lo que duele más no es tanto lo que quieren hacer con tu vida personal sino el hecho de intentar borrar de la memoria histórica a esos miles de jóvenes que lucharon y murieron por una utopía que se está frustrando y desvaneciendo como el humo:

“Son 30 años de la revolución sandinista, que fue hermosa e importante, pero que se frustra porque en 1990 Daniel Ortega toma el partido y lo convierte en un adefesio para satisfacer sus ansias de poder. Y lo que es la vieja guardia sandinista lo deja. Todos nos fuimos, porque no quisimos seguir siendo cómplices de lo que él estaba haciendo. Me da mucha tristeza cómo en nombre de esa organización, por la que murió tanta gente, se está haciendo todo esto”.

Y aunque muchas veces te han obligado a exiliarte, ahora sientes tanto coraje que has roto tu pasaporte durante una entrevista en televisión, diciendo que nada ni nadie podrá impedirte que vuelvas a tu amada Nicaragua: https://www.rtve.es/…/gioconda-belli-rompe…/6814829/

“Viva o muerta, voy a volver a Nicaragua; si es muerta, me voy a convertir en un árbol, en aire, en flores. Para mí, el país es la tierra. Nicaragua es como el país de Sísifo: subimos la piedra a la cima y se nos vuelve a caer. Pero hay algo hermoso y rebelde en subir la piedra”.

Sí, claro, puedes volver siempre en forma de árbol, de aire, de flor, de pájaro, de río o de lo que tú quieras. Y esto es así porque la tierra de origen no es un lugar geográfico sino algo más profundo, algo que los opresores nunca comprenderán, algo que es imposible acallar o borrar, algo que está en tu maravilloso lenguaje de poeta y narradora:

“Cuando la historia haya olvidado a estos tiranos yo voy a seguir existiendo en mis libros como poeta nicaragüense”.

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